domingo, 11 de julio de 2010

El peor día


Estaban todos reunidos, de pié, en silencio, frente a la barra del bar. Tan sólo de vez en cuando cruzaban alguna mirada Quien entendiera su lenguaje, el del silencio, sabía que unas veces los ojos reflejaban reproche y otras, disculpa. Pero cuando sus ojos se abrían con desmesura, transmitían pura expectación.

Los cinco hermanos, dos mujeres y tres hombres, sabían que en ningún momento habían dejado abandonada a su tía abuela, María, la soltera. Era lo menos que los hermanos podían hacer por la mujer que se había dedicado en cuerpo y alma a cuidarlos tras el fatal accidente de tráfico de sus padres. Para María, ellos fueron su orgullo y motivo de vida. Les atendió en todas sus necesidades.

Mas adelante, cuando el Alzheimer convirtió a María en un vegetal, los hermanos pusieron todos los medios a su alcance y no dejaron que en ningún momento le faltara la más mínima atención. Eso sí, siempre lamentaron que su tía ya no fuera consciente del inmenso amor que le tenían.

La enfermedad fue larga, mucho. Más de cinco años de congojas al ver que María, madre y padre a la vez, estaba inmersa en un mundo inaccesible a ellos. Hasta que por fin falleció. Descansó.

Pero el día elegido fue el peor posible. En las miradas cruzadas entre los hermanos se podía leer la pregunta ¿por qué hoy? No se atrevían a hacerla a viva voz aunque en el ambiente se notaba la recriminación.

Podría haber fallecido en junio o en septiembre o en cualquier otra fecha. Pero no hoy, a principios del mes de julio. Cuando los hermanos acudieron al Tanatorio Municipal sabían que la tarde sería larga, que la espera en la inmaculada pero aséptica sala mortuoria iban a pasar una jornada densa, dura, de dolor. Y allí estaban todos, alrededor del féretro, acompañando el cadáver.

A las ocho y media de la tarde, el hermano mayor salió de la sala. En silencio. A los doce minutos, una de las hermanas. Tres cuartos de hora más tarde, María estaba sola. Todos sus sobrinos nietos, hijos por adopción, habían sucumbido a la tentación.

El silencio reinaba en el bar. A pesar de que estaba inusualmente lleno, todos callaban. Ni una conversación. Las miradas de los presentes estaban dirigidas al televisor. Incluso la del camarero que desatendía a sus clientes. Los allí reunidos intuían que el momento cumbre podía llegar en cualquier momento. Así fue.

¡¡¡Gooool!!!

El grito unánime y prolongado de todos hizo temblar los cristales del bar. La puerta del local se abrió violentamente y un hombre uniformado como un militar gritó con voz potente y colérica: ¡Señores, que estamos en un tanatorio!

21 comentarios:

Santiago Solano dijo...

Estimado Javier.

Muy oportuno este relato tuyo relacionado con el fútbol y con el corazón humano. Un cuento de género, con sorpresa final; que no se adivina siquiera, y que aparece justo en el último párrafo.

Felicidades por ello.

En cuanto al contenido, sí, te deja esa sensación verdadera de ilusión y olvido que trae este deporte, o espectáculo, o lo que sea.

Un abrazo.
Sé bienvenido.

Anónimo dijo...

Adecuado al momento, oportuno, sencillamente genial.

Pot

Manuel dijo...

Si es que, querido Javier, no hay quien se salve de esto.

Y ya me extraña a mi que la tia no se levantase del féretro y corriese por lo pasillos, perseguida por alguna Parca, gritando "el mundial es el mundial".

Gracias por volver. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Repaso, en medio de la locura post celebratione, mi corto comentario y veo que la marea roja incluso se ha comido la "r" de la firma. No importa. Así aprovecho para remachar mi convinción de que este relato debería haberse publicado en primera página en cualquiera de los diarios nacionales al menos al mismo tamaño que la foto de Iniesta. Los dos son grandes...que le vamos a hacer aunque, injustamente, el del gol más importante de la Historia de España vaya a pasar a la posteridad antes que tu relato.

Port (ahora sí).

Rafael dijo...

Hola, Javier.
Entre las caras que una sociedad es capaz de mostrar antes me quedo con la que tu heroico relato nos deja, que con toda la gloria que un momento histórico de nuestro futbol nos pueda entregar, ilusión por ilusión existen muchos otros que ni descansan ni comen, ellos agradecen hasta una sonrisa no fingida de unos labios honestos.

Mari Carmen Azcona dijo...

Javier, no tengo muy claro si la tía María eligió mal el día. Quizás lo eligió para ver a sus “hijos” reunidos y felices junto a ella. Quizás consiguió convertir un momento triste, aunque fuera durante unos segundos, en uno feliz. Quizás... es que tengo mucha imaginación.

Un fuerte abrazo.

Enrique Gracia Trinidad dijo...

Y fíjate, leído ahora, cuando ya ha pasado un tiempo, sigue igual de vigente. Cosas del arte literario. Enhorabuena.
El comentario de Mari Carmen: Genial.
Un abrazo, amigo.

Alicia Uriarte dijo...

Javier, con este relato has vuelto por la puerta grande. Mejor dicho, esto ha sido acertar en plena portería.
Ocurrente, inteligente y con buen desarrollo hasta llegar a ese resultado final.
Bien ha merecido la pena la espera para ver que has triunfado en tu propio campo.
Besarkadatxu bat.

Anónimo dijo...

ovdbpoxuidantkklosux, justin bieber baby, xvorcdj.

Mercedes Ridocci dijo...

Hola, soy Mercedes Ridocci, la autora del relato "Murciélagos" en el libro de Atmósferas. Hasta hoy no había descubierto tu blog (soy nueva en este mundillo), y como me gusta mucho como escribes, te visitaré.

Si te apetece visitar mis blog:
Páginas escritas http://mercedesridocci.blogspot.com/

Escrito con el cuerpo http://danzayexpresioncorporal.blogspot.com/

serás bienvenido.

Un abrazo

Anónimo dijo...

To be a upright charitable being is to from a make of openness to the in the seventh heaven, an ability to group aleatory things beyond your own restrain, that can take you to be shattered in very exceptionally circumstances as which you were not to blame. That says something very weighty thither the fettle of the principled life: that it is based on a conviction in the up in the air and on a willingness to be exposed; it's based on being more like a weed than like a jewel, something rather feeble, but whose mere special attraction is inseparable from that fragility.

Anónimo dijo...

To be a good benign being is to have a kind of openness to the far-out, an gift to trust unsure things beyond your own control, that can front you to be shattered in unequivocally outermost circumstances for which you were not to blame. That says something exceedingly impressive with the fettle of the honest autobiography: that it is based on a trustworthiness in the uncertain and on a willingness to be exposed; it's based on being more like a plant than like a prize, something rather fragile, but whose mere special handsomeness is inseparable from that fragility.

Anónimo dijo...

Advice in old age is foolish; for what can be more absurd than to increase our provisions for the road the nearer we approach to our journey's end.
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Watches

Anónimo dijo...

Generally I do not post on blogs, but I would like to say that this post really forced me to do so! really nice post. financial help

Thanxx

Anónimo dijo...

Querido Javier, se te echa de menos. Ahora que ya no tienes excusa. Cuéntanos algo aunque sea mentira. jajaja.

Un beso.

Mila

Anónimo dijo...

Muy buen post, estoy casi 100% de acuerdo contigo :)

Emilio Porta dijo...

Que los peores días se conviertan en el futuro en los mejores, Javier. Te deseo lo mejor para el 2011, aunque no se si leerás estas líneas y tampoco se muy bien tus deseos. Pero para muchos de nosotros sigues aqui...aunque la maleza de los comentarios de anuncios se mezcle con los nuestros. Algún día limpiarás esa maleza, seguro. Mientras, sólo nos queda la espera. Un abrazo.

Laura Olalla dijo...

Curioso relato, Javier, por mor del pensamiento, supongo, al haber trabajado en un Tanatorio he podido sospechar el final del relato. Y es increible hasta qué cuotas de ayectos a él generan prioridad.... ni siquiera se dan respiro en un acto finiquitado como es la muerte. Es muy real tu relato.
Te felicito. compañero de Letras...
Laura Olalla

Laura Olalla dijo...

Disculpa mir errores anteriores, los rectifico, perdón por las prisas: increíble y abyectos.
Laura Olalla

Anónimo dijo...

http://13dfgsdfg57.com/

Antonio dijo...

Un blog muy bueno al igual que los relatos.saludos.