domingo, 11 de abril de 2010

Cabreado

La verdad es que los motivos para estar enfadado son muchos. Desde la Iglesia, que en estos momentos es incapaz de reconocer las felonías cometidas por un buen número de sus representantes y el dolor que han causado. Pasando por los políticos, en este caso en España, aunque me imagino que extensible a otras regiones, que no quieren arreglar la situación económica tan complicada que vivimos. O los dirigentes dirigentes de los medios de comunicación, que han perdido su ecuanimidad y el norte, todo en aras de una mayor audiencia.
¿Que pasaría si los altos miembros de la iglesia sintieran en carne propia la misma humillación que algunos de sus representantes han infligido a muchos inocentes? ¿Qué ocurriría si los actuales dirigentes políticos se fueran a la ruina y dejaran de cobrar? ¿A quién acusarán los medios de comunicación cuando sus propios hijos o familiares actúen en su propia casa de la misma manera que lo hacen ciertos personajillos en sus programas de máxima audiencia? De verdad, es que hay que darles a probar de su misma medicina.

5 comentarios:

Manuel dijo...

Pues, querido Javier (bienvenido de nuevo... que cada vez hay que decirtelo), me temo que tenemos de esto para rato. Esta especie (la humana) no parece estar por cambiar, sino por ir perfeccionando su cinismo.

Benedicto "insta" a la denuncia civil de los pederastas (y yo pienso: muchas gracias, hombre de "dios")... Y dice no se cuantas majaderías de la congregación para la Doctrina... (la Inquisición, vamos, para abreviar).

Esa otra clase, los políticos... Prefiero no caer en sus garras. Lamentablemente es que ni siquiera tienen categoría de hombres de estado, ni cultura, ni sabiduría, ni empaque. Creo que constituyen - junto con la burocracia - una de las más terribles remoras de nuestras sociedades, sangrándolas sin piedad a costa de miles y miles de sueldos de un funcionariado en la mayoría de los casos inutil y centenares de otros altísimos sueldos (y ni se sabe cuantas cosas más) de esa caterva de "altos cargos" que nos toca mantener de por vida.

Y para cerrar el círculo, ese cuarto poder mediático, vergonzoso, que nos tenemos que tragar, en el que la calidad y el sentido de servicio público se han sustituido por las faltas de ortografía y el discurso facilón y soez. Javier, yo no veo televisión, no leo diarios, no escucho la radio y, a pesar de eso, me lo trago como el que más.

No hay quien se salve.

Un abrazo.

Emilio dijo...

Las últimas declaraciones de un alto cargo de la Curia han sido: "Esto es una persecución. No es para tanto. Sólo un 5% de los religiosos han cometido abusos sexuales" (sic). Ante estas declaracíón lo único que queda es exponerla porque sobran los comentarios. O sea que "sólo" un cinco por ciento de los que enseñan moral son pederastas con causas pendientes, pillados in fraganti. Todo ese tema me parece repugnante y creo que el poder civil es el que tiene que actual sin contamplaciones: añadiendo un dato más: abuso de confianza y engaño, ya que esos "religiosos" solían ser confesores, guias espirituales, enseñantes...en fin.
Lo más duro de tragar es, además de lo que ocurre, el encubrimiento y la actitud de la jerarquía. Benedicto XVI con su carita de ratón parece decir: "no tiene importancia...los niños, son tan ricos...". De los políticos...bueno, a esos, en su mayoría, hay que aplicarles la antigua "Ley de Vagos y maleantes".

Pero, a pesar de todo, yo sería firme...pero dejaría de estar "cabreado". Porque un estado permanente de enfado lleva a la enfermedad y el deterioro. Y tu eres todavía muy joven ,Javier.

Alicia dijo...

Javier ¿Dónde has estado para haber venido tan cabreado? Pues te comento que todo está igual que cuando marchaste. La diferencia está en que con el paso del tiempo lo corrompido acaba oliendo mal. Quisiera ser optimista al respecto pero me lo has puesto difícil. Así que me sumo a lo dicho por Emilio con respecto a no mantener un cabreo permanente y a echar cal esperando que esta sociedad no se vaya al carajo por falta de moralidad, ética y….
Un abrazo.

Mari Carmen Azcona dijo...

A ver Javier...cierra los ojos conmigo ¿Lo has hecho? Respira hondo y cuenta hasta diez. Ahora abandona el cabreo y quédate con la indignación, como dicen los compañeros es más saludable.. y con todo lo que nos queda por ver...

Recuerda que ha amanecido, que no es poco.

Un abrazo.

Jesús Arroyo dijo...

Hola:
Aunque no tengo confianza con "Cabreado", me gustaría enviarte un "orfidal" o dos. A partir de su efecto... ¿hacemos cosas?
Si esto te cabrea (motivos hay, muchos y constantes) mejor intentar la reparación desde la tranquilidad.
Saludos.