sábado, 8 de agosto de 2009

¡Qué bello es escribir!

Me riñen. Siempre me riñen. Que si no escribo, que deje de escribir estas cosas en el blog y me dedique a crear cosas, que me voy a morir y no dejaré nada, etc,etc. Y sí, tienen razón. Escribo poco. La verdad, casi nada. Pero como cada uno hace lo que le apetece y cuando le apetece, a mí me ocurre que disfruto mucho dándole vueltas a una estructura, a una idea, a una imagen y luego, cuando llego a una conclusión, pues ya está. Sí, se acabó. ¿Para qué voy a escribir el mejor relato del mundo si ya lo he visto, si ya sé como va a ser, si ya sé como acaba y ya veo que llega a quien tiene que llegar? Seguramente si lo escribo tendría todas las imperfecciones que no tiene en mi cabeza. Entonces ¿para qué?. Tal vez me ocurra lo mismo que le ocurrió a Pepín Bello, salvando las distancias, que encontró su destino y su reconocimiento por otros derroteros. Soy feliz con mis amigos, con mis conocidos, sorprendiéndome con sus creaciones, leyendo con pasión sus escritos, dandoles apoyo y, a ratitos, jugando a ser escritor. Más que nada esto último para que no me echen de estos círculos y me dejen disfrutar con ellos. Y a lo mejor me cae algún premio como a Pepín...¡Cuántas alegrías da esto de escribir!
Os dejo con la sorprendente biografía de este hombre que leí el otro día en Wilkipedia.
Conocido como Pepín Bello, fue el último testigo vivo de los famosos amigos de la Residencia de Estudiantes de Madrid, entre los que se encontraban muchos miembros de la generación del 27 como Lorca, Dalí, Alberti y Buñuel, de quienes fue un íntimo amigo y con los que mantuvo relación durante toda la vida de estos. Con Federico García Lorca compartió habitación durante algunos meses de cursos sucesivos en la mencionada Residencia de Estudiantes. Pepín Bello es conocido como «el fotógrafo de la generación del 27», por haber realizado la gran mayoría de las fotos que se conservan de aquel momento, tanto durante el periodo en que convivieron en Madrid como de los encuentros que tuvieron en lugar durante el final de la década de 1920 y el comienzo de la guerra civil en 1936.
Hijo del ingeniero
Severino Bello Poëysuan, se relacionó desde su infancia con personajes de la talla de Joaquín Costa, Ramon y Cajal y Francisco Giner de los Ríos, de quien su padre era muy amigo. Ingresó en la Residencia de Estudiantes a los once años. Estudió medicina y durante la República desempeño diferentes cargos oficiales. Si bien ya antes de la introducción de la II República había desempeñado cargos de relevancia durante el desarrollo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, ciudad a la que llegó en 1927 y en la que permaneció hasta 1936. En Sevilla conoció y llegó a ser muy amigo de Ignacio Sánchez Mejías, el mítico torero de la generación del 27 fallecido durante una corrida de toros y a quien García Lorca habría de dedicar una de sus obras cumbre: Llanto por Ignacio Sánchez Mejías . También en Sevilla fue unos de los organizadores del homenaje a Góngora en el Ateneo.
Enrique Vila-Matas se refirió a él como «el arquetipo genial del artista hispano sin obras». Su actividad profesional ha estado alejada de la actividad cultural propiamente dicha, aunque ha mantenido contactos con muchos de los amigos hechos en la Residencia como con Rafael Alberti.
Durante la
Guerra civil española subsistió en Madrid, y tras ella fue consejero de la Hidroeléctrica de Huesca. Tuvo diferentes negocios no muy afortunados: una fabrica de peletería en Burgos, ciudad en la que decía haber vivido en soledad durante 15 años, y luego un negocio de motocine en Madrid, con Antonio Garrigues Díaz-Cañabate, que también fracasó, después se jubiló. Le concedieron la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes en 2004. Murió el 11 de enero de 2008 a los 103 años.[1]

7 comentarios:

Emilio dijo...

Querido Javier...hasta para decirnos que no escribes mucho... escribes como los ángeles...Tu blog es el centro de nuestros encuentros...Y te las arreglas para ponernos a todos de acuerdo. A veces el mejor escritor es el que sólo comunica apuntes...pero esos apuntes..!son tan importantes¡... Además, yo creo que todo parte de tu enorme capacidad lúdica. Te gusta jugar, hacernos creer que nos acompañas planteando...pero resuelves...Siento hacerte pensar, pero a mi no me engañas: eres de una inteligencia y una cultura tan profunda que nos quieres hacer ver que andas por la superficie cuando,en realidad, cavas más profundo que nadie. Y tienes una enorme cualidad: tu ego está, aparentemente, muy atemperado y somos los demás, los que te apreciamos y valoramos como mereces, los que tenemos que encargarnos de subirlo. Yo quiero tener siempre a mi lado un Javier Ribas. Aprenderé más cosas de la vida que si tengo a un egocéntrico rídículo y vanidoso como era, por ejemplo, Juan Ramón, que además, no era tan excelso( bueno excelso si, pero no tan bueno)como muchos dicen. Yo creo que ya es hora de que digamos la verdad: nos ganas por la mano, querido amigo. Nos centras y nos concentras. Si Santiago fue el primer gran impulsor,el gran teórico ( y práctico, gracias Santiago) de este espacio y su multiplicacíón, tu eres el alma del mismo. Y, además, vete a hacer puñetas...Eres un gran escritor y lo demuestras a cada paso. No sólo con tus crónicas y artículos (pequeños ensayos y divertimentos)... también con tu prosa y tus relatos.
Eres bastante completito. Y lo sabemos todos.
Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

Hoy he leído esta "¡Que bello es escribir" del Cuaderno de Bitácora de Javier. La verdad, no sé quien es el animal que le riñe por no escribir: ¡Si lo hace todas las semanas! Tampoco entiendo lo del destino, lo del reconocimiento y lo del crear cosas.
El destino no es para mí algo tangible, algo que haya que buscar o encontrar. Es decir, no tengo ambiciones. El destino es, para mí, simplemente el ir haciendo el camino que la vida te ofrece. No hay que buscar nada, ni esperar nada, ni por supuesto, creerse que puede ocurrir nada extraordinario. La vida es simple, la que se nos ha dado, la única que podemos vivir. Sólo hay que dejarse llevar. Sólo hay una certeza: somos polvo que el viento arrastra. Por eso a Pepín Bello, al final, arrastrado por el viento político, le oímos decir que él era tan poeta como marciano. Serena afirmación de esto que estoy diciendo.
El reconocimiento se produce todos los días, no hace falta buscarlo. En el autobús, cuando vas leyendo, se te reconoce como lector. En el trabajo, cuando lo realizas bien, se te reconoce como lo que haces: albañil, fontanero, profesor. Porque lo otro, eso de aparecer en los periódicos como el mejor escritor joven de la década, eso no es reconocimiento, eso es pura farsa, digamos publicidad, mentira: ¡pues no llevo años leyendo en los suplementos culturares y las revistas especializadas esa misma noticia! El reconocimiento como poeta lo tienes cuando lees un poema en público que hable del amor que le tuviste a tu madre y ves a una señora, al fondo de la sala, enjugarse las lágrimas con un pañuelo de papel. O cuando lees un relato con tintes humorísticos y oyes a la gente reír. Eso es reconocimiento. Lo demás son ínfulas que se pierden en el tiempo.
Lo de crear, eso ya me lo creo muy poco, vamos que ni me lo creo. Hablo del texto como portavoz de un mundo de ficciones. Nadie puede crear nada sólido. Es imposible. Sólo ilusiones. Nada de verdad. Todo lo que escribimos es mentira. Es una burda imagen de lo que ya existe. En algunos, un reflejo muy aproximado; pero sólo eso. Crear es una palabra imposible. Digamos que con el texto lo único que podemos hacer es mentir bien para que el lector crea estar en una realidad; sólo eso. Uno no crea una novela, sencillamente la escribe. Uno no crea, un personaje, sencillamente lo caracteriza. Uno no cuenta una historia, sencillamente, urde un espacio temporal o atemporal atrapado en la palabra que parece que imita a las verdaderas historias; que son las que vivimos todos y cada uno de nosotros.
Eso, Javier… que hagas lo que quieras; que ese es tu destino.
Eso, Javier… que ya te reconocemos como buena gente, que no es poco; y también como un tipo que de vez en cuanto intenta contarnos una mentira que parezca una verdad.
Eso, Javier… los imposibles, siempre son imposibles. ¿O no?

Javier dijo...

Estimado Emilio:
Como bien sabes, en mi anterior etapa como literonauta robé la frase de Oscar Wilde(espero que sea de él) como presentación de mi web "Lo contrario de divertido es aburrido, no serio" y la he utilizado muchas veces, incluso como arma arrojadiza contra algunos. Una sonrisa, un juego, incluso una actitud cariñosa, nos marcan más que mil broncas, mil sesudas razones o casi, que un millón de demostraciones. La naturaleza humana tiene esta parte que aún no acabo de comprender. Si además, esto se hace desde el respeto, el aprecio y la admiración y la curiosidad por conocer a quien tienes enfrente pues se consigue, casi siempre, una comunicación que nos ayuda a ser más personas. ¡Que para eso estamos aquí, coño, para beber cada minuto, para sorprendernos con lo que nos encontramos, para disfrutar de esta vida! Incluso aunque alguna vez nos caiga alguna putada y gorda.
Emilio, sabes que te riño de vez en cuando. Pero sólo lo hago cuando no escribes. Llevas 30 días (contando hoy) sin actualizar. Y eso no es malo, no. Es pecado. Nos dejas abandonados. Ve, confiésate y escribe.

Un fuerte abrazo.

Javier dijo...

Apreciado anónimo:

Te contesto como te mereces en el siguiente post.

Víctor Morata Cortado dijo...

Javier, ¡qué bello es escribir! Y, sin embargo, lo es aún más el simple hecho de la creación como bien apuntas con tus reflexiones, aunque queden para uno. A mí me encanta crear y plasmarlo en el papel; a otros les fascina hacerlo sobre el óleo o crear composiciones fotográficas; otros le dan forma de película... en cualquier caso, crear es un placer y, amigo, eres un gran creador de sueños. Felicidades por ello. Un fuerte abrazo.

Rosa dijo...

Creo que me uno al comentario anterior Javier.... realmente eres un gran creador de sueños, que a veces, incluso haces que se conviertan en realidad. Mira que me gusta como escribes. Mira que me gusta como sueñas y contagias.

Enrique Gracia Trinidad dijo...

Amigo Javier: Lo tuyo empieza a ser bastante especial. Gracias. Me interesa lo que escribes.
Me voy a unir a vuestro grupo aunque no sé si estaré a la altura de comentarios y contestaciones porque tengo siempre tanto lío que no me da tiempo o me faltan las ganas.
Ya le dije a Santiago que me uniría, tal vez lo haga también Soledad. Será en los proximos días.
Espero que mantengamos una razonable comunicación.
Creo que ya te enlacé en mi 1º blog. Si no es así, lo haré ahora mismo. http://enriquegracia.blogspot.com
Seguimos hablando.
Enrique Gracia Trinidad