viernes, 31 de julio de 2009

Ahogado por el ying y el yang



Tengo dos maestros en los que confío. Uno es Santiago Solano (http://santiagosolanogrande.blogspot.com/) y otro es Emilio Porta (http://emilioporta.blogspot.com/). Gracias a ambos he llegado hasta donde estoy (claro que a lo mejor deberíamos analizar si ese dónde estoy es mucho o poco pero eso no es culpa mía, que yo me esfuerzo, sino de ellos).

Ambos son el ying y el yang, ese concepto fundamentado en la dualidad de todo lo existente en el universo según la filosofía oriental. Sin orden, uno es el trabajo, otro la inspiración, uno lo mínimo, otro lo máximo, en uno prima la idea, en otro la palabra, en uno la acción y en el otro el pensamiento, uno es alto y otro bajo, uno guapo y otro feo (je,je) y además de todo eso, ambos son amigos irreconciliables. .

Este par de maestros,que intentan con buena voluntad llevarme por la senda de la literatura, me vuelven loco. Yo ya no se por dónde ir. Os cuento.

Si entráis en el post anterior, veréis que os conté que en mi viaje de vacaciones había recibido varios flashes que pensaba utilizar para algún relato http://javierribas.blogspot.com/2009/07/ya-se-que-irme-sin-avisar-no-ha-estado.html

Mis dos jefes han entrado en la propuesta y cada uno de ellos me presenta su visión del asunto, os dejo con ellos porque creo que así entenderéis bien mi encrucijada.

Emilio Porta:

""Al verla decidió no bajar del autobús"...¿me quieres decir por qué necesitas continuar el relato? Es suficiente. Ufff...es total, Javier. Dice tanto que pasa a ser uno de mis relatos favoritos. Ya sabes que me gusta lo mínimo que dice todo. Dios mío qué pensamiento más completo, más real, más sugerente...Todo lo que debiera ocurrir y no ocurre, todo lo que debiera ocurrir y ocurre, lo vivido, lo soñado, lo casual, lo incierto...Y sin embargo ocurre porque está ahí. Yo no quiero leer mucho...quiero leer cosas como esta. Eso es la vida..."Al verla decidí no bajar del autobús" Ese era el viaje. Olvidarse del destino exacto, dejar que el destino sea el propio viaje...wou! qué bueno...sin más.
27 de julio de 2009 18:18

Santiago Solano escribe:

.....Al verla decidió no bajar del autobús. Se quedó allí, dos asientos detrás de ella, observando el arco de la camiseta roja sobre la piel blanca moteada de pecas. El pelo rubio caía desde la altura de un cuello esbelto como una cascada de deseo. Estaba solo, lo mismo que aquella tarde, con esa soledad que sólo es posible en medio de la gente. Y excitado, muy excitado; como aquella tarde en la que, sentado, solo, frente a su cerveza, pensaba en Luisa, en su muñequita rubia, en la mujer con la que había compartido los días y las noches de más de treinta años. Pensaba ahora también en sus labios rojos que ya no volvería a besar nunca más......Al lado de la mujer rubia del autobús se sentaba el hombre amarillo. El japonés, a pesar de su pequeño físico, de su cara redonda cubierta de arrugas y cicatrices, de aquel desgarrón bajo las cejas a modo de ojos, de aquella fealdad manifiesta, no en vano apenas si tenía nariz, iba contándole a la chica, en un español atiplado, patrañas increíbles. Y ella iba encandilada con aquellas historias de honor y viejas espadas afiladas, escalofriada con aquellos dedos de la mano derecha que caen al suelo, recién cortados, bajo el rostro de un héroe anónimo que suda de dolor, mas sin una mueca que lo revele. Luego ve la mano mutilada de él, esa mano que la chica se lleva a la boca y besa......Sin saber por qué, piensa en la escena de la película en la que un escritor americano, tildado de aventurero irracional por su generación, discute con un militar nipón el futuro de la humanidad. El ejemplo del autor loco, ese enfrentarse a la vida con lo que uno tiene, aunque sólo sea imaginación, le descubre su camino, aquí en Palencia, cuando el autobús circula por la calle Gabino Alejandro Carriedo. Ve entonces recostarse la luz del sol a los pies de los árboles, oye el canto de una bandada de pájaros, huele el aceite de una churrería, toca la llave de su nueva vida en el bolsillo del pantalón, saborea el caramelo de menta que no recuerda haberse llevado a la boca, pero que ahora salta nítido a un primer plano......Luego, sencillamente, dice:......- Ésta es mi ciudad, la que he imaginado tantas veces.


Como comprenderéis, después de esto, estoy para el suicidio. No sé si ir para adelante o para atrás, si cortarme las venas o dejármelas largas, si subir o bajar. Es bastante posible que pida una excedencia en el trabajo y me vaya a meditar a mitad del campo, a ver si soy capaz de encontrar la respuesta a esto de la Literatura.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, Javier, por alusiones.
Esto que te ha ocurrido es lo normal. El Ying y el Yang son los dos elementos primordiales del Todo. Y llegar al Todo no es fácil, más bien es imposible. No me estraña que estés así, confundido. Es para estarlo.
Es verdad, como dice el maestro Emilio Porta, que la primera frase es por ella misma un micro cuento, a la altura de un dinosaurio llamado Monterroso.
Pero también lo es que las otras frases podrían complementar, detallar, expandir, abrir nuevas perspectivas, esclarecer, anunciar ese contenido que se insinúa, como he intentado yo con mi propuesta de relato. No hay choque entre lo que dice Porta y lo que propongo yo.
Hay, eso sí, ahora, una trilogía de pensamiento textual en torno a tus frases que conforma un todo literario, tal y como está ocurriendo con el blog de Manuel, Rosa, Pilar, Emilio y el mío. Estamos llegando a un único texto de autoría múltiple, a lo que si te parece podríamos llamar, literatura interactiva.
... A pensar; que esto tiene miga.
Un saludo cordial.
Santiago Solano.

Miguel Ortega Isla dijo...

Querido amigo Javier:
Voy a intentar ser uno más, no en discordia, sino por el contrario para tratar de aclarar tu dilema entre el Ying y el Yang.

Los dos, Santiago y Emilio, tienen razón, lo que ocurre es que no se refieren a la Literatura, sino cada uno de ellos a una parte distinta de la Literatura.

La prosa requiere una gran riqueza de léxico y con ella adquiere el texto su máximo esplendor. El escritor de textos en prosa utiliza generosamente su rico vocabulario sin restricción alguna.
El ejemplo más claro es el de Marcel Proust que en su “En busca del tiempo perdido” puede deleitarnos durante varias páginas describiendo, por ejemplo, un salón literario en el Paris de la Belle Époque.

Por el contrario el poeta sabe que la poesía es una síntesis, una implificación,
y por ello se ve obligado a elegir entre muchas, las palabras exactas con las que destila ideas,anécdotas o sentimientos, hasta obtener una fragancia con la que se embriaga y pretende seducir a sus lectores.

Empleando una frase lapidaria podríamos decir:
Se parco en Poesía y locuaz en la Prosa.

Y con la esperanza de serte útil recibe un abrazo, largo o corto, como quieras, de tu amigo Miguel

Anónimo dijo...

Wou! Esto es lo primero que se me ocurre después de leeros a los tres. A ti primero, Javier, que creas una maravillosa ficticia "ceremonia de la confusión", un juego, pues bien sabes, como autor y gran escritor y pensador que eres, que vas a tomar tu propio camino. A mi me honra la polémica, me fascina la parte lúdica de todo este asunto, y me hace sentir pero que muy bien que se esté formando un corpus unitario en la diferencia, que el uno para todos y todos para uno de Alejandro Dumas se esté poniendo en pràctica, no sólo en la ficción de sus Mosqueteros, sino en la irreal realidad de nuestros escritos. La vida - y la Literatura, que no es más que una parte de ella - es dinámica. Y también dialéctica. Desde Demócrito, el dualismo es la base del pensamiento, y luego viene todo el planteamiento de la dialectica, del choque de contrarios y, en paralelo, lo que tu dices del ying y el yang. Todo esto es fantástico. Me parece grande lo que dice Santiago, y me parece espléndido lo que cuenta Miguel. Esto es un hervidero de propuestas...La que has armado, bandido...y lo has hecho como un divertimento, porque todos sabemos, nosotros y el resto de escritores en red, que todo este asunto es para jugar, para que entremos al trapo...Vaya trapo, Javi, que mágnífico paño...Tu propuesta es tuya. La ventaja que tiene la mía...es que no tienes que escribir más. Pero puedes hacer variaciones sobre el mismo tema. Así el asunto se multiplica. En este viaje vemos que hay muchas alforjas. Qué suerte estar en él...Y enhorabuena y gracias, genio, dicho con todo el cariño del mundo.
Un fuerte abrazo.

Port

Rosa dijo...

Creo que yo me he quedado sin palabras -ni siquiera el "wou" de Emilio-. Solo llego a sentirme realmente bien, tras leeros a los cuatro (juego incluído el de Javier: ¡enhorabuena!).Tengo la sensación de haber rozado el "todo"... Todo un privilegio. Un abrazo a los cuatro y gracias

Manuel dijo...

El viejo dicho de la medicina, aludiendo a los galenos, reza asi:

"Uno cura. Dos dudan. Tres, muerte segura".

Bueno, pues no os digo lo que pasaría con cuatro!.

En cualquier caso, como en el Tarot, la Muerte es el símbolo del cambio.

Asi pues, amigos todos, os invito a morir.

Javier dijo...

Santiago:
Me da cierta tranquilidad saber que no estoy loco, que si hago una descripción un poco más larga no pasa nada y me sorprende ver que a las conversaciones de café, esas que ya casi no existen, en las que se hablaba de lo divino y de lo humano, ahora se puede llamar litetura interactiva. Pues hale, como el nombre queda bonito, vamos a dar caña con esto.
Un abrazo
Pd.- ¿Sólo Monterroso? Je.

Javier dijo...

Gracias Miguel por tu paseo por mi blog:

Entonces, tengo un problema: entre esa parquedad de la poesía, que no practico y esa gran riqueza de léxico, que no poseo, ¿dónde se queda un redactor relatos muy breves? Me lo has puesto aún más difícil.
Un fuerte abrazo
Javier

Javier dijo...

Claro Emilio, para tí es muy fácil. Tu cultura, tus conocimientos, tu experiencia y tu habilidad natural para la dialéctica hacen que parezca fácil unir el todo y el nada. Pero ¿dónde quedamos los mortales normales? Si frente a cada frase, a cada palabra, o a cada coma dudamos. ¿Se acaba, sigue, llega, conmueve? El miedo al papel en blanco sigue latente. No tengo solución. Y sufro mucho (bueno no tanto pero es que ahí quedaba bien).
Gracias como siempre por acompañarnos y dar luz al camino.

Javier dijo...

Rosa:

Todo esto es culpa tuya. Si no hubieras entrado con esos maravillosos Momentos breves en tu blog, todos estaríamos más relajados. Pero claro, no podías dejarnos seguir viviendo en nuestra ignorancia. Pues lo vas a purgar. Ahora vas a tener que trabajar duro porque ya sabes que he propuesto un nuevo libro para la colección de escritores en Red que espero que se llame Momentos Breves. Y lógicamente esperamos mucho de tí. Hala, ojo por ojo y diente por diente.

Javier dijo...

Manuel, ¡que miedo me das! Que de un especialista como tú venga el anuncio de la Muerte. Espero que sea así con mayúsculas para distinguirla de esa que apaga toda actividad, que mata las ilusiones y que nos lleva al ostracismo. Estoy contigo si hay que gritar ¡Viva la Muerte!
(Creo que esto le dará que pensar a Santiago, no sé porqué)

Un abrazo
Javier

Carmen Silva dijo...

Hasta que Miguel no ha puesto un correo no había entrado en la polémica del ying y el yang. Puedo contart una terrible esperiencia que hace muy poco me ha sucedido, en ese duermevela que es cuando se producen todas las meditaciones transcendentales me salí de mi cuerpo, así como lo lees y me contemplé desde el aire a mí dormida en una butaca y queriendo despertar sin poder. Estos asuntos siempre me han apasionado pero no quiero entrar de nuevo en ellos. Por correo personal te mando una novela corta que publiqué hace dos o tres años pero que la escribí hace veinte. No te asustes de la literatura otros muchos que escriben mucho peor que tú que lo haces muy bien han llegado muy lejos y otros que escriben maravillosamente no han lleado a nada. Cuando en coloquies me han preguntado lo que debe hacer un escritor para llegar alto siempre he dicho :leer mucho, escribir con método y hacer relaciones públicas. esto es lo principal aunque parezca lo nimio lo inutil. Hay muchas maneras de interpretar el sentido de la literatura, pero me parece muy largo para escribirlo aquí. Planteate primero lo que tú esperas de ella y después hablaremos. Un abrazo.

Javier dijo...

Carmen, un honor verte por aquí. Ahora que te voy siguiendo en tu blog, no me extraña que te ocurran ese tipo de cosas. Has vivido, tienes experiencias de todo tipo y lógicamente no iba a ser menos en este ámbito. Claro que ocurren cosas que en principio dan miedo. Pero es como todo en la vida. Si haces el camino sola, seguramente hay un límite. Pero ¿qué hubiera ocurrido si tras esa experiencia hubieras buscado la ayuda de expertos? Sí, los hay. El problema tal vez sea encontrar a las personas adecuadas. Porque engañabobos, timadores, malas personas hay en todas partes. Claro que caer en malas manos en estos asuntos es muy peligroso.
Me planteas además otra pregunta, que tal vez sea la que nos hacemos todos los que nos gusta escribir. Esto lo voy a dejar para otro post porque la veo interesantísima. Sobre todo porque la tercera pata que propones para darte a conocer, ser un buen relaciones públicas, es algo que casi todos conocemos pero que no nos atrevemos a reonocer o plantear en voz alta.
Espero tu novela, espero tus comentarios, espero tus entradas a tu blog y espero, sobre todo, que toda esta comunicación nos ayude a disfrutar más de esta afición nuestra. Escribir y los blogs.
Un beso