martes, 3 de marzo de 2009

¡Good moooorning, Vietnam!



Simplemente deciros que estamos ya en medio de la vorágine. Más de sesenta e-mails recibidos hoy, 110 libros apalabrados (aún no vendidos), correcciones varias, post sin contestar (con la ilusión que siempre me hace), programación de reuniones, título sin decidir, ofertas para comprar Viagra (no se quien le ha dado mi dirección a estos señores. Les voy a proponer que nos patrocinen el libro), Santiago a doscientos por hora a punto de reventar, pruebas para el libro, mil conversaciones sobre cómo llevar a buen fin este proyecto, en fin, una locura.

Si salgo de esta es que estoy hecho a prueba de bombas.


Vuelvo a la trinchera que aún tengo que organizar un montón de correos electrónicos, de localidades, de solicitudes de compra, etc,etc,etc. Os iré contando.


2 comentarios:

Tautina dijo...

Madre mía, da agobio sólo leerte, cuanto más estar metido de lleno en esto.
Aprovecho que te aburres y cuelgas una nueva entrada para reevindicar de nuevo el título perfecto del libro:
"Plumas de agua".
Plumas, evidentemente, por lo de escritores. Y lo del agua es alusivo a ese preciado e indispensable bien, tan necesario y preciado en algunos lugares (vaya, me salió la vena murciana). En fin, que cuando se piensa en ayuda humanitaria para cualquier desastre el agua potable es lo primero, cuando se emprende cualquier proyecto en paises subdesarrollados, la canalización del agua está ante todo, y yo que sé, si pensamos en figuras poéticas, hasta una cascada suena como la sonrisa franca de un niño.
Pues eso, mejor que ramas de árboles secos, pozos viejos o niños de cara sucia, agua, manantiales, torrentes de agua fresca. ¿No?

Javier dijo...

Hola Tautina, gracias por tu propuesta. Eso demuestra que tienes en mente esta iniciativa.

Como bien intuyes, el título nos ha dado muchos quebraderos de cabeza, muchas discusiones entre algún especialista de reconocido prestigio en tareas de marketin con/contra unos buenos literatos. Al final, como la decisión la han puesto sobre mi mesa, me he comido yo el marrón. La decisión está tomada y tendré que buscarle tantas explicaciones como tú le encuentras al tuyo, por si preguntan. Je.

Un beso.