domingo, 1 de febrero de 2009

Creo que tengo motivos para actuar así

Tengo las siguientes razones para hacer lo que voy a hacer:
- Celebrar el post número cien (admiro la constancia y me sorprende mi continuidad en el posteo; quiere decir que el deseo de que esa virtud forme parte de mí se va alcanzando)
- Decir que participo en Sala de escritores http://saladeescritores.foroactivo.com/ y que me lo paso pipa y que me han dado cierta confianza para atreverme con lo que viene a continuación.
- Que he reencontrado a algunos/as escritores y que estoy muy contento por ello.
- Confirmar que mi amigo Santiago, tal y como dije en el post sobre su casa http://javierribas.blogspot.com/2009/01/visita-encasa-de-santiago-solano.html, tiene todo guardado y me ha permitido reencontrarme con un montón de relatos míos, a los que les voy a pasar la corrección correspondiente para dejarlos listos para un proyecto que tengo en la cabeza.
- Seguir celebrando que mi hija es mejor escritora que yo, que ya me da consejos y se los tengo que aceptar porque tiene razón.
- Y, por supuesto, y es el verdadero motivo, pero había que darle un poco de intriga a todo esto, aportar mi regalo a la Relatos Solidarios (esto estaba puesto en primer lugar pero quienes me conocen saben que soy incapaz de perder una oportunidad de mantener en vilo al interlocutor)
En fin, todas estas excusas me sirven para presentaros mi relato-regalo, que será el nº 57.
TODO LLEGA


Para qué negarlo. Es la única persona capaz de mantenerme con la boca abierta mientras suelta su discurso. Sólo a él le consiento su verborrea. Y reconozco que ese preciso y elegante movimiento de manos que acompaña a su charla consigue mantenerme distraído. Mientras habla, a veces, cierro los ojos y sigo notando sobre mí su mirada escrutadora y vigilante. También siento que su compañera, a quien llamo la muda, no me quita la vista de encima. Ni a mí ni a él. Ella nunca habla. Está pendiente siempre de todas sus necesidades. Y ella, como yo, también le escucha. Pero nada dice. No conozco su voz. El poder de este hombre sobre ella es tan fuerte que con sólo mirarla, la somete. Y ella obedece. Ciegamente, sin protestar. Yo también lo hago. Cierto es que al principio, cuando le conocí, él conseguía seducirme con su discurso filosófico, con sus gracias y sus sonrisas, pero ahora tiene la virtud de exasperarme. Todo lo que dice es repetitivo, sus bromas ya no consiguen hacerme sonreír y han perdido la frescura de los primeros días. Pero necesito verle. El bien que me procura merece el esfuerzo. Cuántas veces me gustaría decirle que no, que la razón no está de su parte, que aunque tenga la capacidad de procurar el bien para los demás, eso no le convierte en portador de la verdad absoluta. Pero discutir con él es imposible. Puede dejarte mudo cada vez que quiera. Y volver a repetir sus argumentos, uno detrás de otro, sin dejarte la posibilidad de replicarle de nuevo. Él conoce su poder sobre mí y sobre los que a él acuden. Sabe que tenemos que escucharle. Y estoy convencido que ella, la muda, la que todo lo sabe, hace lo necesario para que nadie le replique, para protegerle de quien, como yo, quiera hacer enmudecer al hombre que tengo delante de mí en este momento. Porque ella le protege, le mima y le cuida. Y le obedece, servilmente. Pero algún día podré expresarle todo mi odio, le diré lo que me ha hecho sufrir, lo que he tenido que aguantar; le recordaré que todo el dineral que me ha costado tener mis dientes en perfecto estado de revisión, no ha sido invertido para escucharle, sino para curarme. Ese día, romperé mis relaciones con él. Pero a ella, a la muda, le regalaré mi boca sana mientras le robo un beso.

6 comentarios:

Manuel dijo...

El 57 es un número precioso para disfrutarte, Javier.

Gracias por este nuevo relato que, como tantos otros que te he ido leyendo, me presta unos minutos de paz y me pone la boca al borde de la sonrisa.

Espero pacientemente esa "idea" despues de tus correcciones.

Un abrazo.

Pilar dijo...

Por fín!! jejej, me ha encantado!! felicidades por tus 1000 post. Yo tengo esto un poco abandonado, pero ya sabes, el comienzo de las clases, la vuelta a la rutina...jajaj, excusas.
Un beso

Javier dijo...

Manuel, ¿esa sonrisa no será un rigor...? Je Bueno, ya te contare la siguiente. De momento habrá que acabar esta en la que estamos.

Un abrazo

Javier dijo...

Llegar a cien post ha sido divertido, pero si llego a los mil que tú indicas será como tocar la luna y además, llegar a cumplir los ciento veinte años en perfecto estado mental.
¡Cuánto me gusta la fe que tienes en mí!

Y sí, como sabías que te lo iba a decir, te has autorreñido. No hay mejor forma de desconectar y salir de la rutina que ponerse a escribir. ¡Hala, a trabajar!
Un beso

Isabel de León dijo...

Me encantan los finales inesperados!!Gracias por tu valoración, me anima a seguir...por cierto buena idea la de la compilación...creo q m pondré a ello a ver si sale algo bueno!En fin, t añado a mi lista y seguiré tus líneas.
Un saludo

Javier dijo...

Hola Isabel, bienvenida a esta casa. Por supuesto, espero tu relato.

Gracias