sábado, 17 de enero de 2009

A Simetha


Entre los comentarios de un anterior post, he recibido uno que me ha hecho especialmente feliz. Mi amiga Simetha aparecía de repente tras mucho tiempo, años, sin saber de ella.

En mis inicios por el internet literario, topé con un foro,"Poetas en la red" que era una maravilla. Aún no he visto otro igual como aquel. Los poemas, los relatos, incluso ensayos, publicados por cualquier escritor, eran diseccionados, estudiados, comentados por todos. Pero el nivel era altísimo y muy exigente. Tanto que a veces daba miedo. Pero la discusión literaria en ese foro me encantaba. Y aprendí muchísimo. Allí contacté con mucha gente.
Pero hubo alguien muy especial con quien siempre estuve cómodo, de quien aprendí el valor de la constancia y del trabajo. Allí conocía Simetha. Mientras duró el foro, los cruces de mensajes y correos eran constantes y las contínuas propuestas para hacer cosas nuevas estaban a la orden del día.
Pero un día se acabó, se murió ese lugar literario. Y entonces le perdí la pista. Ya no sé si la tristeza por la pérdida de ese sitio de encuentro nos llevó al silencio. Y luego, nada. Desconexión. Cambio de ordenador, pérdida de direcciones, etc.
Y la he buscado porque quería saber qué hacía, por dónde iban sus propuestas literarias siempre arriesgadas, cómo llevaba su literatura. Porque era capaz de sorprender siempre y de tomar muchas iniciativas. Pero no hubo manera de encontrarla. Y ahora ha aparecido de nuevo.
La sensación es la misma que cuando te reencuentras con ese amigo íntimo del colegio de quien has perdido la pista durante años. Y que de repente, te encuentras con él hablando como si tan sólo hubiera pasado un día desde la última vez que lo viste. Con ganas, con ilusión, sabiendo que te entiende. Porque en ese caminar de iniciación, los sentimientos que afloraron son los de verdad, los del fondo, los que te marcan la personalidad. Y cualquiera que haya hecho ese camino contigo, te conoce. No le puedes engañar. No te hace falta disimular porque tú sabes que el otro sabe tu fondo. Y ese tipo de relaciones, bien llevadas, son las mejores.
Simetha, gracias por venir, y espero que no te vayas. Esta es tu casa. Ah, y cuéntame por dónde andas.
javierribas@erabradomin.org

5 comentarios:

Pilar dijo...

Qué felicidad da! ¿verdad Javier? estos encuentros son la sal de la vida. Sé muy bien como estás ahora, asi que disfrutalo!! Y nada, a ver
si podemos leer algo de ella.
Un beso

Maribel dijo...

Muy bonita la historia. Me alegro de que se haya producido el reencuentro.

Javier dijo...

Espero que de noticias. Para eso era muy suya. Es como los ojos del Guadiana, aparece y desaparece. Ya veremos esta vez.
Espero Pilar que ya estés escribiendo.
Un beso.

Javier dijo...

Verás Maribel que este mundo extraño que es internet va siendo cada día más real. Con la originalidad de que las barreras de edad y de distancia caen hechas añicos. Es increíble.
Aprovecho para darte las gracias por hacerte eco de nuestra llamada solidaria. Ya nos han llegado regalos de algunos amigos tuyos. Y vuelvo a la potencia de internet. ¡Es acojonante!
Besos.

Anónimo dijo...

Queridísimo Javier

Sigo emocionada por tu respuesta, por las opiniones tan hermosas que tienes para mí y más que nada porque me recuerdas con el mismo afecto y la misma admiración que guardo por ti.

Y motivada por tu entusiasmo he iniciado un blog. Lo estoy armando ahora, pero ya que esté presentable te recibiré encantada, Javier. Seguramente en tu buzón está un e-mail mío, ya te cuento ahí mis andanzas en la red.

Dejo un abrazo muy tierno para ti y tus compañeros. Ya iré leyéndolos en sus relatos.

Gracias de nuevo por tan bello mensaje, por el recuerdo, por la alegría que me das.

Simetha •◘•

;)