viernes, 30 de enero de 2009

La respuesta está en los libros


De la lectura de tantos relatos me surge una duda: ¿Qué pasa por la cabeza del autor para que le surja el impulso de escribir y que luego lo haga como lo hace?
Tras darle muchas vueltas y no llegar a una respuesta concreta y definitiva, le hago caso a algún amigo que siempre me invita a culturizarme. Así que voy a la biblioteca y me doy de bruces con un libro que se titula “Crítica literaria, Iniciación al estudio de la literatura” de Antonio García Berrio y Teresa Hernández Fernández. Le dedico un mes y medio de esfuerzo mental al capítulo que me interesa. Ahí está la respuesta.

Copio textualmente lo que dice:

“El proceso constitutivo del texto literario obedece, pues, inicialmente a un impulso indiferenciadamente sentimental (en la acepción de la pulsión etico-sentimental que divulgaron Dilthey y sobre todo Max Scheler) de naturaleza subconsciente o difusa e inicialmente consciente. Ya después, el proceso consciente de simbolización literaria o de articulación y representación expresiva de aquel impulso inicial informulado se concreta en grandes unidades estructurales (macroestructura) de naturaleza semántica o temática (macroestructura del contenido) y de estructura sintáctica o dispositiva (macroestructura de la argumentación). Por ultimo, las previsiones macroestructurales de los textos se someten al proceso de su realización microestructural, trayecto estilístico de escritura de los textos, que consiste en la plasmación formal del texto lineal manifestado” …Me quedo con la boca abierta. Está claro ¿no?

Tras mucho meditar, os dejo mi traducción:


“¡Coño, que idea he tenido! Buscaba algo de esto hace tiempo ¿Y ahora cómo lo cuento?... Joder, lo que me cuesta decir lo que quiero decir…Tú, yo él, …Ah, este es el camino. Bueno, pongo una frase bonita por aquí, una imagen por allá, acorto un poco esto, estiro aquello que tiene enjundia…A la mierda,…Bueno, sigo con el…dejo el final para que piensen un poco… ¡Por fín, es eso lo que quería decir y como quería decirlo! Y al cabo de tres meses…¿¡Eso lo he escrito yo!?

4 comentarios:

Sobreintima dijo...

¡Gracias por hacerlo sencillo!

Eso lo he escrito yo.

Muy bueno ;)

Un beso, Javier ♥

S.

Javier dijo...

Simetha, el libro que hago referencia es todo un dislate. Y eso del metalenguaje me parece una forma burda de darse autobombo. Seguramente los técnicos no estarán de acuerdo pero creo que deberían meditar un poco sobre lo que han hecho.

Besos

Javier

Gissel Escudero dijo...

¡¡¡Buajajajaja!!! Hay, por Dios, que esto me hace recordar al Notable Cohete de Oscar Wilde: "... soy tan inteligente que a veces no entiendo una sola palabra de lo que digo." Yo voy más a lo Forrest Gump. Cuando quiero contar una historia, la cuento. Y cuando termino, me callo.

Te dejo con esta frase (no recuerdo de quién es): "Las palabras son como las hojas en un árbol: cuantas más tiene, menos frutos produce."

Creo que vendré por aquí a menudo.

Gissel (de la Sala de Escritores)

Javier dijo...

Gissel, gracias por tu visita. Mientras que por una parte me dicen que con el lenguaje hay que ser precisos y claros, llegan algunos y se dedican a reinventar lo que ya está definido y a complicarlo para evitar que nadie entre en su terreno acotado. Igual les hacemos una vallita alrededor y les dejamos dentro. Je.