sábado, 29 de noviembre de 2008

Alpha dog


Ayer me tocó "peli buena". Reconozco que ver a Bruce Willis en el reparto casi me desanima. Pero no sé porqué seguí adelante. Al principio estuve a punto de dejar de verla dos o tres veces. Porque era una película de treintañeros traficantes y drogadictos, porque sus personajes no tenían sentido y porque la estética de la película no me gustaba. Hijos de familias ricas, escenarios con casas de lujo, etc,etc.etc. Además, era estridente, ruidosa. En fin, todo apuntaba a que iba a abandonar. Pero seguí. Y entonces todo empezó a tomar cuerpo y sentido. La estética seguía sin gustarme pero los personajes se definían perfectamente. El uso de esa estética y de esa ambientación era necesaria para conseguir denunciar la estupidez de todos los que por allí pululan, la trágicas consecuencias a las que puede llevar el tipo de vida de hoy en día, marcado por el hiperconsumismo, y que afecta y es responsabilidad de padres, hijos, y hasta del Espíritu Santo. Y al final resulta que es la narración de un hecho real. Impresionante. Me ha encantado cómo el guionista lleva a los personajes por la senda trazada y les da una coherencia por sus hechos que ellos en sí mismos no tienen.

Fue una agradable sorpresa aliñada además con la alegría de ver que el Willis casi no sale.

jueves, 27 de noviembre de 2008

¡He encontrado un chollo!


Una vez pasada la euforia del cumplevisitas, hay que volver al tajo. Y no me queda más remedio que darle vueltas a lo siguiente:


Me compro un ordenador, abro un blog, escribo con constancia, una cohorte de admiradores se enteran de esto, compran ordenadores para seguir mis andanzas por la red, compran discos duros y blandos para poder archivar todo lo que escribo. Mis relatos y comentarios les cautivan y les entra el gusanillo de la escritura, abren su propia blog, y así,..., hasta el infinito. Y mientras tanto, la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) cobrando canon por todo este trajín, porque dicen que me bajo constantemente música y películas. Me es difícil demostrarles que si hago una cosa, ya no me queda tiempo para otra. Les es igual. Soy culpable.


Así que he decidido apuntarme a las SGAE (Sociedad General de Acusadores Españoles) y reclamar el dinero que me corresponda, que será bastante, y pedir autorización para bajarme todas las películas y cines que quiera, puesto que ya estoy pagando el canon. Y así, con el dinero que gane, dejaré de trabajar y me podré dedicar al ocio. Tengo el futuro asegurado.


Ah, por cierto, dado que esto es una asociación privada, ¿Cómo me entero yo de dónde va a parar el dinero?


En fin, que para cuando llegue al 1000000000 de visitas, que se preparen.


lunes, 24 de noviembre de 2008

¡Y van mil!


Bueno, una vez traspasado el umbral de las 1000 entradas, cosa que me hace muy feliz, quiero agradecer en este post a todos aquellos que van siguiendo este blog.




Agradezco mucho las correcciones que me indican, como ha sido la última en la que yo puse: "Hay van unas fotos,..." y con toda educación me corrigió: "Ahí van unas fotos..." La barbaridad era tan grande que corrí a corregir el texto. Juro que si yo le leo eso a alguien, dejo de hacerlo. Pero tendré que aprender a disculpar los errores ajenos porque yo también los cometo. ¡Y garrafales!




A todos los comentarios que vais haciendo porque me enriquecen, al igual que las propuestas, o indicaciones, porque me ayudan a trabajar mejor.




Como me han pedido ( vale sí, sólo ha sido Pilar) que incluya aquí algún relato de trenes, os dejo uno ya escrito hace algún tiempo, que da muchas satisfacciones e incluso algún premio. ¡Para un relato que tengo, habrá que sacarle partido...!



Gracias a todos y a ver si le sigo dando continuidad al blog, que de verdad, me produce muchas alegrías A quien tenga tiempo, le dejo con el relato.



La oportunidad


Vino, primero pura,
vestida de inocencia.
Y la amé como un niño.

Juan Ramón Jiménez





Cruzó su mirada con la mía. Se encontraba sentada tres asientos más allá. Durante el trayecto estuvo cerca y no la vi. Viajábamos en el mismo vagón de tren. Hasta ese momento, elucubraciones aparte, me había distraído oyendo susurrantes conversaciones de las que no comprendía las claves, lejanos ecos de niños chillones, bostezos y toses perrunas de varios pasajeros e incluso voceos de un borracho situado al final del vagón. Todo ello al tiempo que intentaba centrarme en la lectura de un poemario de Juan Ramón Jiménez. ¡Difícil tarea!
Cada viaje que realizo comienza con la ilusión por lo desconocido, siempre pendiente de una situación, una coincidencia o una sorpresa. Saber que esas cuatro o cinco horas de viaje pueden llevarme por caminos inexplorados hace que viva los preparativos con esperanza y, para que negarlo, con cierto temor. Pero este no tiene la fuerza suficiente como para acobardarme y sí para empujarme con anhelo en brazos de la aventura. Cierto es que al final nunca ocurre nada destacable pero cada salida renueva mi ensueño.
En esta ocasión, tras cuatro horas de aburrido viaje, abandoné la esperanza de que ocurriera un suceso capaz de romper tanta monotonía y me dediqué al lúcido pasatiempo de intentar calcular mentalmente la velocidad del tren, cronómetro en mano y con las referencias kilométricas de la vía. Aún quedaban dos horas de tedio.
Cuando mis aproximaciones alcanzaban ya los metros por segundo, ella se levantó del asiento para quitarse el abrigo. Comprendí su agobio. La calefacción estaba regulada a muy alta temperatura. Nada que envidiar a la del desierto del Sahara a las dos de la tarde. Su movimiento rompió la quietud reinante en el vagón y el adormecimiento general provocado por el traqueteo del tren. Me obligó a olvidar mis cuentas.
No pude apartar mi vista de ella. Era preciosa y alta y compensada. Su cuerpo quedaba bien perfilado por la ajustada ropa que vestía. Ni le sobraba ni le faltaba nada. Piernas largas y fuertes, pechos redondos de tamaño perfecto. Y su rostro de mujer madura, aparentaba contención, clasicismo y elegancia. Al levantarse, su larga melena color azabache describió un ondulado y elegante movimiento en el aire y provocó que su perfume de mujer inundara el contaminado ambiente del vagón de fumadores. Era un ángel. Se quitó el abrigo, sin dejar de observarme. Yo estaba hipnotizado. Al sentarse de nuevo, me sonrió. Sí, a mí. Giró ligeramente la cabeza hacia la ventana y quedó quieta. ¡Con qué estilo actuó!
Tras ese instante quedé convencido de que entre ambos se podía construir un sólido puente y, por supuesto, yo sería el arquitecto. Empecé a pergeñar el proyecto. La dificultad estribaba en que el tiempo iba en mi contra. El fin venía marcado por la duración del trayecto. Decidí verla de nuevo. Tenía que asegurarme. Encontré una buena excusa: me dirigí hacia el vater.
Al pasar a su lado, levantó la cabeza y de nuevo su mirada chocó con la mía. Sus ojos verde esmeralda brillaron. El corazón me dio un vuelco. Y otro más cuando de nuevo me sonrió. Mi ritmo cardíaco sufrió una violenta alteración. Necesité refrescarme la cara. Con las dudas disipadas, volví a mi asiento. Era una diosa, mi diosa y debía esperar mi oportunidad. Traté de calmarme con la lectura. Pero ocurrió lo de siempre: ésta acierta en nuestro camino.

“Eres tan bella
tú, como el prado tierno tras el arcoiris,
en la siesta callada de agua y sol;
como el rizado de la primavera,
contra el sol de la aurora...

Quise levantarme, acercarme a ella y leerle esos bellos poemas. Pero no me atreví. Mis dotes de recitador no estaban perfeccionadas y seguro que me hubiera atragantado a media lectura. Cerré el libro, crucé los dedos y recé al destino para que jugara su papel. Siempre podría reconvenirle por el fracaso. El tiempo jugaba en mi contra, el viaje tenía fin.
Mis ruegos fueron oídos. Ella se incorporó de su asiento y se encaminó hacia el bar. La vi pasar a mi lado. La seguí con la mirada. Esperé. Intenté contar hasta diez para después seguirla pero me sentí atado. Conté nuevamente. Imposible la reacción, estaba asustado. Mis vergüenzas me encorajinaban. Me insulté, pero seguía en el sitio. Pensé entonces en mis soledades y en mi diosa y obtuve la fuerza necesaria para ponerme en pié. La suerte estaba echada. Me encaminé tras ella.
La vi en el fondo del vagón. Sentada en un taburete, frente a la barra. Decidí no parar hasta ponerme a su lado. Sin respirar. Sin dilaciones. Si no lo hacía así, tenía la certeza de que se desvanecería. Ella me vio. Y me miró de nuevo. Y me sonrió. Yo también lo hice.
Faltaban tres metros para estar a su lado. Mi corazón pugnaba por salir de la caja torácica. Sonó un móvil. El suyo. Ella contestó. Yo quedé a la espera.
- ¡¿Si....?! ¡Soy la Chelo...! ¡... que se joda y le den por el culo...! ...

Aún oía su voz gritona y cazallera dirigiéndose al móvil cuando volví de nuevo a mi asiento, a mis lecturas, a mis escuchas de conversaciones inconexas, de toses y de llantos de algún niño aburrido en este viaje de tan largo recorrido.







viernes, 21 de noviembre de 2008

Extraño sentimiento.











¿Quien no ha sentido la sensación de estar solo, tal vez por ser único o irrepetible? A mí esto me produce un poco de agobio, de angustia. Me reconozco hombre social y la soledad excesiva me impone mucho respeto, tal vez, como dice mi médico Manuel, porque no sé tomarme unos minutos para mí.
Pero bueno, acabo de resolver mi problema. En esta vida hay que ser resolutivos. Y yo lo he sido. Nunca más me sentiré irrepetible ni único. Ahí van unas fotos de varios Javieres Ribas localizados por internet. Ni les conozco ni sé nada de ellos, pero no saben el bien que me han hecho. ¡Es que los Javieres Ribas son majos hasta sin quererlo!

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Ser agradecidos

Ayer vi un anuncio en televisión - siguiendo los consejos de mi amigo Manuel que me invita a no hacer nada- que me hizo gracia y me gustó. Es uno de Caja Madrid, que ha colaborado construyendo un hospital para atender los partos en buenas condiciones. En ese pueblito, en agradecimiento, ponen a sus hijos como segundo nombre Madrid. Así tienen a JavierMadrid..., Jose Madrid,....AlmudenaMadrid,... vamos un detalle que me ha parecido tierno.

Claro que,..., me imagino que también en agradecimeinto a los 2500 euros que dan en España por el nacimiento de un hijo deberíamos llamarlos JavierHaciendasomostodos, ....,JoséHaciendasomostodos, AlmudenaHaciendasomostodos.... Sí, definitivamente, también quedaría tierno. No sé si práctico.

Besos pa tos.

martes, 18 de noviembre de 2008

La reina

Alterada, se dirigió a su novio para instigarle a actuar. Un idiota le había empujado. A ella no le importó si fue un acto voluntario o no. Eso era lo de menos. Aquel niñato, con alguna copa de más, no sabía quién era ella. Se iba a enterar. Y señaló con el dedo a quien no respetaba el status de la noche, al transgresor que no sabía que ella era la reina de esa discoteca y que su novio era el cachas de la puerta. Sonrió cuando vió que su hombre y los amigos de su hombre se acercaban a aquel imbécil y lo sacaban a empellones del local. Sonrió a su amiga. Su gesto era de triunfo. Así quedaría claro quien mandaba allí.

El joven quedó tendido en el suelo, muerto. El novio y sus amigos en la cárcel, acusados de asesinato y ella... Todo por un empujón.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Mientras sigo escribiendo


Muchas veces me asaltan las dudas de que si esta afición mía sirve para algo porque tengo la sensación de que el escritor de cuentos tiene poco tirón. Y a mi me pasa como a Merardo Fraile (sin querer compararme, claro) que me gusta más escribir relato breve que novela. Por cierto, de este autor dicen que es el mejor que hay en España. En el laberinto de Noe (http://ellaberintodenoe.blogspot.com/) hay una buena entrevista a este escritor.


Y para mi alegria veo que en este mismo blog, su autor Esteban Gutierrez Gómez, hace un manifiesto a favor del cuento. Y aunque allí también lo podéis leer, por si acaso, lo copio aquí, para que quede constancia de los principios a los que me sumo.

MANIFIESTO POR EL CUENTO (carta abierta a todas las publicaciones periódicas)
¿Qué motivó que el cuento como nuevo género literario hubiese tenido dos espectaculares apariciones primero en el siglo XIX y después en el XX?Curiosamente la respuesta es la misma: la publicación de los mismos en revistas y diarios.Los cuentos modernos, nacen primero en los periódicos y luego se convierten en libros que los recopilan.Poe, Chejov, London escribían sus cuentos para periódicos. Carver, Cheever, Fante, Bukowski, y toda la generación del realismo sucio americano de mediados del siglo XX, adelantaban sus publicaciones con cuentos en periódicos. La nueva generación americana del desarraigo publica en fanzines y diarios locales, algunos incluso nacionales con gran tirada, antes siquiera de presentar su primer libro de cuentos.¿Qué coño ocurre en España con el cuento?¿Ningún periódico es capaz de liberar una columna para acoger un cuento moderno? Se trata de dar oportunidades a gente desconocida, pero fielmente cuentistas, no de ofrecer una columna a escritores consagrados que publican como cuento el recorte de un amago de novela.El cuento es un género narrativo mayor, quizá el más complejo en su elaboración a pesar de su aparente sencillez, que requiere una excelente técnica de relojero para lograr que en el lector surja el efecto deseado.El cuento es corto por definición, y muy intenso, y el buen cuento marca un antes y un después en la mente del lector que ha sentido como un terremoto bajo sus pies.El cuento explota en la cabeza, anida en el alma y enseña a ver la vida desde otra perspectiva.El cuento aguanta sin respirar tres estaciones de cercanías y varias de metro, el lector viaja, sí, pero no en el vagón.El cuento es el género literario más acorde con el mundo presuroso y alocado actual. Y lo es por dos motivos: 1. Su minimalismo intrínseco; y 2. En su interior guarda una bomba intelectual.Demos una oportunidad al cuento.Cada año más cuentistas se suman al movimiento. Mucho tienen que ver en ello las escuelas de creación literaria y talleres que se han multiplicado por cien en los últimos tiempos.El cuento como paso de la nada a la novela ya no es un simple ejercicio de preparación. Muchos de los cuentistas modernos son conscientes de que han encontrado en el relato corto su distancia.El cuento, el buen cuento, es un reto.Los cuentistas son a su vez devoradores de cuentos, fagocitan y degluten relatos con la esperanza de descubrir una nueva forma de tallar ese “diamante” en bruto que es la idea previa a la composición.Demos una oportunidad al cuento.
http://ellaberintodenoe.blogspot.com/
Blog del escritor Esteban Gutiérrez Gómez dedicado al mundo del cuento

viernes, 14 de noviembre de 2008

¡Adiós Viernes!


Tengo la suerte de que, salvo imprevistos o extrema necesidad, los Viernes por la tarde libro. Es decir, que no trabajo. Tras una siestecilla, me lanzo sobre el ordenador. Tengo un relato que hacer.
Pero pico. Lo primero que hago es abrir el correo por si tengo algo. Y al hacerlo, meto la pata. Un buen amigo me envía a Youtube a ver la explicación de la crisis que da el profesor Leopoldo Abadía. Y pincho: http://es.youtube.com/watch?v=lU-j2mIwOpE y me quedo boquiabierto con la explicación. Veo dos o tres vídeos más sobre el asunto. Luego, claro, ya no puedo parar. Investigo un poco en google y leo un artículo sobre este hombre: http://www.elconfidencial.com/fotos/diccionario.doc y desde allí, no me queda más remedio que leer sus explicaciones, necesariamente extensas, que aparecen en http://www.elconfidencial.com/cache/2008/04/15/6_chaval_autor_mejor_explicacion_crisis_subprime_economia.html


Así que la tarde por el aire. Me lo he pasado pipa, pero no he adelantado nada. Por tanto, puestos a tirar, me voy a cinetube.com a ver alguna película (ayer descubrí esto y es una pasada).
Y luego, como me recomendó mi amigo Manuel, pasaré un buen rato sin hacer nada. Tengo que aprender. ¡Adiós Viernes!




Saludos a todos

Relato aún desconocido

Cuatro palabras son el nuevo reto lanzado por esos locos amigos que tengo en la asociación de escritores en Red. La nota dice: "cuatro palabras y en primera persona. Tienes que escribir un relato que contenga: tontería, maravilloso, desconocido y Dios"
En principio sería fácil. Con poner en el título "Mi vida" estaría el relato hecho. Pero creo que eso no vale.
Bueno, pues a partir de este momento, empiezan a ocurrir cosas. Yo, abro los ojos, comento con los amigos (no con los de antes sino con otros), y espero. Y durante unos días no llega nada. Como mucho algún comentario jocoso: "Estas como una regadera" Pero yo sigo dando vueltas. ¿A qué? No lo sé. Y sigo dando vueltas. Entonces, de repente, sin venir a cuento, un objeto me llama la atención. Me trae un recuerdo, me abre una puerta. Hay esperanza para este relato. Y a medida que le voy dando forma, aumenta mi silencio. Lo necesito para darle forma, para hacerlo creíble, porque gracias a Dios, imaginé una tontería del que puede salir un relato maravilloso. Ya os contaré.

domingo, 9 de noviembre de 2008

¡Bendito Lunes!


El fin de semana se hace corto. Leer, ver una película, dar unas clases de frontenis a los chavales de mi escuela, escribir un poco, pasear por Internet, tomarme alguna cerveza, dormir un par de buenas siestas, leer el periódico de los Domingos desde la primera hasta la última hoja, y se acaba el tiempo. No da para más. Se me hace muy corto.
Y claro, dejo en el tintero varias que no he hecho, como salir a pasear, hacer yo un poco de ejercicio, preparar el próximo libro que estoy pensando, aprender a manejar varios programas informáticos para mejorar en el uso de la Red, aprender a cocinar, estudiar inglés, alguna salida fuera de la ciudad, …
Así que cada fin de semana acabo frustrado. ¿Será por eso que el Lunes iré a trabajar con alegría?

sábado, 8 de noviembre de 2008

Varios pájaros de un tiro.


Bueno, ya tengo ordenador. Ya puedo colocarme en mi sitio de escritura. Ya tengo tranquilidad. Y alguna idéa que otra. ¿Cual es el segundo paso Santiago?


Tal y como quedé, debo un relato a quienes habitualmente pasan por mi blog, además, le debo un relato a Santiago sobre chimenea y piscina y además, tengo que escribir algo para un libro de relatos . Bueno, pues para cumplir con todos - y confiando en quedar mal con los menos - os dejo este relato. Aprovechamos que empieza el frío y le damos un poco de calor. Como esto es para un taller de literatura, podéis dar caña. Luego, ya haré yo lo que me de le gana. Je.


Mari


Desde su sitio privilegiado pudo observarla con detenimiento. La oscuridad del recinto en que se encontraba le permitía curiosear sin ser visto. Ella, Mari, con su chapoteo rítmico y rápido, ignorante de miradas ajenas, recorrió varios largos de la suntuosa piscina. Al salir del agua, agitó su melena rubia al viento, como quien niega una evidencia, y se envolvió rápidamente en su albornoz. Hacía frío.
La vio caminar - casi correr - hacia la casa por el camino trazado en el suelo con piedras y hojarasca. El otoño marcaba con seguridad el fin de los baños de Mari, aunque el sabía que podría tener la imagen de ella para siempre en su retina.
Mari entró en la casa. Se miró en el espejo. No le disgustó ver su tez sonrosada por el ejercicio físico. Aumentaba su aparente inocencia, la que le ayudó a conquistar a muchos hombres. A él le gustó ese gesto de coquetería. Por eso la amaba desde hacía mucho tiempo.
A pesar de que el salón era grande su decoración lo hacía acogedor. Más aún con la chimenea encendida como única luz de fondo. La insinuante penumbra invitaba a la sensualidad. Mari llegó hasta allí. Acercó sus manos al fuego buscando un poco de calor. La visión que él tenía ahora de ella quedó un poco cercenada porque sólo podía mirarla a través del cristal casi opaco de la puerta del salón. Pero ser conocedor de lo que iba a ocurrir le permitió fijarse con más atención en lo que le interesaba.
Ella, tras unos segundos en que se dejó atrapar por el calor del fuego, se quitó el albornoz que la cubría. El bañador clásico, blanco, de una sola pieza, aún estaba húmedo. Tiritó. En nebulosa, él vio a Mari acercarse más a los leños encendidos, como quien se aproxima insinuante a ofrecer su cuerpo a un amante enamorado y entregado. A él le pareció que las chispas se reavivaban, tal como él sentía que aumentaba su deseo.
El cuerpo de Mari, enmarcado por las luces y las sombras provocadas por el fuego de la chimenea, era la imagen de la divinidad. Tal cual él deseaba en una mujer. No de formas aniñadas o sin volumen como hoy en día esta de moda. No. Mari era una mujer, con forma de mujer, redondeada y estilizada al mismo tiempo, vestida por una piel blanca y suave a la vista. Perfecta. ¡Te quiero Mari!, susurró.

Una voz les sobresaltó a ambos
- ¿Has acabado tu baño cariño? Tienes que vestirte, llegamos tarde.
- Ahora mismo subo
Mari corrió escaleras arriba saliendo de su ángulo de visión.


Él, se levanto con parsimonia, y salió de su refugio oscuro. Alcanzó la calle. Las luces le deslumbraron un poco pero no lo suficiente como para apagar la luz de la estrella más refulgente. En el cartel anunciador de la película estaba Marylin, la sirena.

Noviembre 2008

martes, 4 de noviembre de 2008

Disculpas

Me quedé sin ordenador particular. Mi portatil se ha fundido. Si no pasa nada para el viernes próximo tendré uno nuevo. Tengo muchas cosas que comentaros: algún relato, el libro de ciencia ficción que estoy leyendo, lo que me parece que está pasando con las frustaciones de un buen número de jóvenes, algo de la crisis actual, notas de contestación al grupo de anónimos (hay varios) y otros conocidos, las sensaciones que he rsentido en Madrid tras tres días por asuntos de trabajo, etc, etc,etc.

En cuanto tenga ordenador y sitio, prometo resarcir las ausencias. Pido disculpas.

Un abrazo a todos.

(quiero mantener las nueve/diez entradas mes como mínimo)

Javier