sábado, 8 de noviembre de 2008

Varios pájaros de un tiro.


Bueno, ya tengo ordenador. Ya puedo colocarme en mi sitio de escritura. Ya tengo tranquilidad. Y alguna idéa que otra. ¿Cual es el segundo paso Santiago?


Tal y como quedé, debo un relato a quienes habitualmente pasan por mi blog, además, le debo un relato a Santiago sobre chimenea y piscina y además, tengo que escribir algo para un libro de relatos . Bueno, pues para cumplir con todos - y confiando en quedar mal con los menos - os dejo este relato. Aprovechamos que empieza el frío y le damos un poco de calor. Como esto es para un taller de literatura, podéis dar caña. Luego, ya haré yo lo que me de le gana. Je.


Mari


Desde su sitio privilegiado pudo observarla con detenimiento. La oscuridad del recinto en que se encontraba le permitía curiosear sin ser visto. Ella, Mari, con su chapoteo rítmico y rápido, ignorante de miradas ajenas, recorrió varios largos de la suntuosa piscina. Al salir del agua, agitó su melena rubia al viento, como quien niega una evidencia, y se envolvió rápidamente en su albornoz. Hacía frío.
La vio caminar - casi correr - hacia la casa por el camino trazado en el suelo con piedras y hojarasca. El otoño marcaba con seguridad el fin de los baños de Mari, aunque el sabía que podría tener la imagen de ella para siempre en su retina.
Mari entró en la casa. Se miró en el espejo. No le disgustó ver su tez sonrosada por el ejercicio físico. Aumentaba su aparente inocencia, la que le ayudó a conquistar a muchos hombres. A él le gustó ese gesto de coquetería. Por eso la amaba desde hacía mucho tiempo.
A pesar de que el salón era grande su decoración lo hacía acogedor. Más aún con la chimenea encendida como única luz de fondo. La insinuante penumbra invitaba a la sensualidad. Mari llegó hasta allí. Acercó sus manos al fuego buscando un poco de calor. La visión que él tenía ahora de ella quedó un poco cercenada porque sólo podía mirarla a través del cristal casi opaco de la puerta del salón. Pero ser conocedor de lo que iba a ocurrir le permitió fijarse con más atención en lo que le interesaba.
Ella, tras unos segundos en que se dejó atrapar por el calor del fuego, se quitó el albornoz que la cubría. El bañador clásico, blanco, de una sola pieza, aún estaba húmedo. Tiritó. En nebulosa, él vio a Mari acercarse más a los leños encendidos, como quien se aproxima insinuante a ofrecer su cuerpo a un amante enamorado y entregado. A él le pareció que las chispas se reavivaban, tal como él sentía que aumentaba su deseo.
El cuerpo de Mari, enmarcado por las luces y las sombras provocadas por el fuego de la chimenea, era la imagen de la divinidad. Tal cual él deseaba en una mujer. No de formas aniñadas o sin volumen como hoy en día esta de moda. No. Mari era una mujer, con forma de mujer, redondeada y estilizada al mismo tiempo, vestida por una piel blanca y suave a la vista. Perfecta. ¡Te quiero Mari!, susurró.

Una voz les sobresaltó a ambos
- ¿Has acabado tu baño cariño? Tienes que vestirte, llegamos tarde.
- Ahora mismo subo
Mari corrió escaleras arriba saliendo de su ángulo de visión.


Él, se levanto con parsimonia, y salió de su refugio oscuro. Alcanzó la calle. Las luces le deslumbraron un poco pero no lo suficiente como para apagar la luz de la estrella más refulgente. En el cartel anunciador de la película estaba Marylin, la sirena.

Noviembre 2008

4 comentarios:

Pilar dijo...

Pero Javier!! que me dices luego de climax. etc???? jajaja. Me ha gustado mucho tu pequeño relato, de verdad eh?? yo creo que de lo que he leído tuyo lo que más.
Por cierto, aun no sé como se hace lo que me comentaste, por eso no te he contestado al mail, y para acabar, no me resultas pesado ni me molesta para nada que me escribas!!
Bueno, me ha encantado. Un beso

Gloria dijo...

¿Y quién es él?... Me he quedado con ganas de saberlo.
Una buena descripción con ciertos toques erótico-poéticos, pero me falta algo... haz lo que te dé la gana, pero dame una pista sobre el observador.
Un abrazo.
Gloria

Javier dijo...

Hola Pilar:

Ya sabes, la culpa de intentar hacer algo con un poco más de calor la tenéis Manuel y tú. Necesito buscar culpables. Pero bueno, aunque no lo parezca, me ha gustado el esfuerzo mental del intento. A ver si para futuros no me olvido de esta experiencia.
Gracias.

Javier dijo...

Querida Gloria:

Me alegra mucho ver que del relato destacas los toques erótico-poéticos, pues sabes que no suele ser esa mi tendencia. En efecto, he intentado hacerlo así. Claro que la palabra "ciertos" da la sensación de que el relato hubiera podido necesitar más.
He intentado mantener sobre todo que el lector pueda resultar un poco engañado con su lectura. No sé si esto se hace así o no.

Y desde luego, lo tuyo es muy fuerte. ¡Eres la reina de la sutilidad! Vaya forma de ponerme deberes. Lo intentaré hacer, algo que nos de una idéa de quien es él. Pero, ¿hace falta en este relato sabe quien es?

Un beso y gracias por tus comentarios.