viernes, 14 de noviembre de 2008

Relato aún desconocido

Cuatro palabras son el nuevo reto lanzado por esos locos amigos que tengo en la asociación de escritores en Red. La nota dice: "cuatro palabras y en primera persona. Tienes que escribir un relato que contenga: tontería, maravilloso, desconocido y Dios"
En principio sería fácil. Con poner en el título "Mi vida" estaría el relato hecho. Pero creo que eso no vale.
Bueno, pues a partir de este momento, empiezan a ocurrir cosas. Yo, abro los ojos, comento con los amigos (no con los de antes sino con otros), y espero. Y durante unos días no llega nada. Como mucho algún comentario jocoso: "Estas como una regadera" Pero yo sigo dando vueltas. ¿A qué? No lo sé. Y sigo dando vueltas. Entonces, de repente, sin venir a cuento, un objeto me llama la atención. Me trae un recuerdo, me abre una puerta. Hay esperanza para este relato. Y a medida que le voy dando forma, aumenta mi silencio. Lo necesito para darle forma, para hacerlo creíble, porque gracias a Dios, imaginé una tontería del que puede salir un relato maravilloso. Ya os contaré.

5 comentarios:

Pilar dijo...

Jajaja, ese experimento lo he hecho yo también! ya nos contarás que te sale!!

Pilar dijo...

Por cierto, ya me contarás quien me sigue porque excepto tu y alguna amiga que se pierde por aquí de vez en cuando no sé yo!! jajaja. Pero tranquilo que no abandono, lo haré mejor o peor pero no abandono.
Un beso

Anónimo dijo...

Ánimo, Javier. Seguro que te sale algo que tienes dentro de tí, que nos va a encantar. Tiene su cosa, pero es fácil: una tontería de nada, que quizá es maravillosa, se la cuentas a un desconocido y en Nochebuena nace Dios.

Adelante. Un abrazo

Alejandro

Javier dijo...

Bueno, Pilar, ya que me pides valentía, predica con el ejemplo. Enséñanos lo que has hecho. Seguro que es bueno.

Gracias por estar ahí.

Javier dijo...

Alejandro, no me hagas sufrir, que mi imaginación no llega a tanto. Para que veas lo mal que lo paso te invito a pasear por el siguiente post que voy a escribir ahora.

Un abrazo

Javier