sábado, 18 de octubre de 2008

Un poco de ánimo

Ayer disfruté mucho con una película que me apetecía ver desde hace tiempo. A pesar de la retahíla de anuncios que nos colcan en televisión, me armé de paciencia y tuve la recompensa adecuada. No es que haya de jado de ver películas, pero es que no ha habido ninguna que tuviera especial interés en destacar. Entre otras, me lo pasé bien viendo la de Mamma mía, porque uno ya tiene cierta edad y además de disfrutar recordando, volví a admirar la capacidad artística de Meryl Streep, que siempre consigue distraerme del contenido de la película para salir del cine intentando averigüar de donde sale esa fuerza camaleónica que le permite adaptarse a cualquier papel, dejando en el ovido a todos los actores que le acompañan en los repartos. Veréis que en mí, Meryl tiene un fan. Y la película pues eso, una comedia ligera, romántica, para pasar una agradable tarde de cine, aunque me dejó un poco melancólico y pensando si tiempos pasados fueron mejores.


Pero claro, llego hasta la película que hoy me interesa destacar - cada día me distraigo más - y que es el motivo de este post. Me refiero a Elsa y Fred, una película dramática hispanoargentina del director Marcos Carnevale estrenada en Noviembre de 2005. Los actores principales Manuel Alexandre - que nunca había sido santo de mi devoción - y China Zorrilla - a quien no tenía el gusto de conocer - me dejaron pegado frente al televisor. La historia de dos personas mayores, dos abuelos que reviven de nuevo el amor parecía augurar una ñoñería o un latazo. Pero el resultado final de la película es mágico, cautivador y esperanzador. Es una película de vida que anima a vivir. Hasta el final, hasta el límite.

Desde luego, animo a verla porque rejuvenece - sin operaciones quirurgicas - porque enorgullece ver que se hacen películas buenas en nuestro denostado idioma, porque la imaginación del guionista y director, animan a creer en que aún hay muchas cosas que nos pueden sorprender y porque me gusta el arte que conmueve, exalta, anima, distrae y que me reconcilia con el género humano.


Besos para todos.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola,Javier:
Esa pelicula la vi,yo tambien anoche,me pareció tierna y bien tratada,es tan dificil llegar al corazón con una historia de amor en la madurez,en los tiempos de la exaltación de la juventud,la belleza fisica,segun los cánones..!!para mi gusto le faltó un poco de fuerza,parece como si al propio director le "cortara" el proclamar con énfasis,que sí que se puede tener pasión en la madurez,porqué no meterle música sexy o alguna escena de sexo un poco fuerte?
NOOOOOO!!la vejez ha de ser edulcorada,ha de ser poco molesta,tan dulce como los ingredientes de esta peli..Cobardes!! la edad madura tiene deseos,ritmo,ganas de amor,no solo de papillas....creo. o no?

Javier dijo...

Hola anónimo:

En efecto, se puede transgredir, pero parece ser que sólo es válido hasta un cierto punto. No estaría mal que algún director de cine se atreviera con esas ganas que les quedan a los de edad madura - ¡coño!, se dice viejos - de divertirse, de relacionarse, de tocar y de sentir.

Lo que no garantizamos es el éxito de taquilla pero, creo, que acertadamente has dado en un punto muy interesante.
Igual desde aquí hacemos algo para reivindicar todo ello. Aunque escandalicemos a alguno de los pequeñuelos.


Un saludo y gracias por estar ahí.
Javier

Manuel dijo...

Pero vamos a ver, Javier!: me has hecho quedar fatal con quien menos debía hacerlo.

Hace muy poco te leí un relato, verdaderamente interesante, sobre "la envidia". Ha desaparecido de tu blog!!!. eso no sería importante si yo no hubiese hablado de ese relato a la persona que amo. Asi que me harás el favor de vovler a ponerlo para que ella pueda llerlo. ¿Vale?. Ya sabes, aquel del pabre y su amigo psicólgo... ¿O es que lo soñé?

Un abrazo.

Manuel.

Javier dijo...

Hola Manuel:
No ha desaparecido, estaba y allí sigue de momento, en la revista Tirano Banderas Digital. Te adjunto dirección por si acaso:

http://www.erabradomin.org/rev3/javi1.htm

Gracias por las recomendaciones.

Manuel dijo...

Ah!... Es cierto, perdoname.

Bueno, al menos te dejo muestra de mi interés.

Un fuerte abrazo.