domingo, 12 de octubre de 2008

"El caso de las bancas locas"


La situación económica actual me recuerda a aquella ocurrida hace unos años en Europa: el caso de las vacas locas. Se comenzó negándolo, luego se reconoció algún caso; finalmente, tras varias muertes de personas, la opinión pública obligó a los políticos a explicar lo ocurrido y a tomar determinaciones. Parece ser que se estaba alimentado a las vacas con comida basura, con comida contaminada. Algo parecido está pasando con la banca. Las hipotecas subprime, basura o contaminadas parecen ser el inicio de la situación caótica en que ahora nos encontramos.

En aquel caso fueron las autoridades sanitarias quienes no vigilaron correctamente los procesos industriales que nos llevaron al desastre. En este, las autoridades financieras han consentido que todo esto nos lleve a una posición límite. Allí, fue el Estado quien tuvo que subvencionar a los ganaderos para que mataran a las vacas. Aquí subvencionamos a los bancos para que puedan tener oxígeno.

Pero - como entonces - no sancionaremos a quienes se han comportado incorrectamente, a aquellos que han admitido como avalista de un millón de euros a una trabajadora ecuatoriana - que ya está en el deshaucio total - para que se comprara su piso y avalara tres más. No lo haremos con quienes han dado préstamos por el doble del valor con que los seguros tasaban sus pisos. Dejaremos en paz a quienes, tras hacerse multimillonarios con el dinero ganado en el último año, ahora se niegan a financiar a clientes fieles de toda la vida, guardando el dinero a la espera de que alguien les de más garantías de cobro.

Por supuesto, que si hay que ayudar, se ayuda, pero…¿dejaríais dinero a alguien a quien le habéis dado toda la confianza y la ha dilapidado llevándote al borde de la ruina? ¿No hay nadie más que pueda ponerse al frente de esta situación de crisis, que quienes nos han llevado a ella?

Nos dicen que aún hay bancos saneados, que se han preocupado mas por mantener un negocio saneado que por obtener ganancias cuantiosas. Pues bien, dígamos cuáles son, qué personas los dirigen y pongamos los dineros de ayuda en sus manos, que seguro lo harán bien. Y dejemos que los malos caigan, que sean sancionados y que todo esto sirva de ejemplo para situaciones futuras.
Eso sí, si no queda nadie bueno, “…Houston, tenemos un problema” porque:


(Ezequiel 16:49-50)

He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no tendió la mano al afligido y al mendigo. Y se llenaron de soberbia y abominaron de mi Ley.”

Y ya sabemos cómo acabó Sodoma.

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