domingo 22 de noviembre de 2009

ATMOSFERAS en Arroyo de la Miel (Benalmádena)






Estimados amigos, me es grato anunciaros una nueva presentación de nuestro libro "Atmósferas, 100 relatos para el mundo" Esperemos que os pille cerca para poder estar alli.


LUGAR: BIBLIOTECA MUNICIPAL DE ARROYO DE LA MIEL (BENALMÁDENA)
HORA: 20,00
DÍA: 27 DE NOVIEMBRE DE 2009

lunes 16 de noviembre de 2009

Una gozada

















Viñeta realizada por Enrique Gracia al tiempo que participa en la reunión. Los hay con capacidades múltiples.

Como muchos sabéis, el sábado tuvimos una reunión en Madrid a la que acudieron casi la totalidad de Escritores en Red. Una participación que me sorprendió porque hoy en día es muy difícil que la gente deje de lado su comodidad y atienda a este tipo de acontecimientos.


Más alegría me dio ver que en una reunión de escritores, se trataron con seriedad farragosos asuntos administrativos. Yo soy el primero que odia estos temas pero hay que reconocer que son necesarios si queremos ofrecer a otros escritores la tranquilidad de saber que Escritores en Red va a tener continuidad y que es una Asociación seria. Y no menos satisfacción obtuve cuando solicitaron voluntarios para realizar distintas actividades administrativas y de organización y en un plis-plas se crearon varios grupos de trabajo. Nadie dio un paso atrás, todos quisieron estar ahí. Prometo no veía nada igual desde muchos años atrás.


Una vez nos ventilamos esa parte, cenamos. A partir de aquí empezo lo más divertido, esta vez sí. Hablar con quien nunca lo habías hecho de viva voz pues sólo le conoces por su blog, reirnos de nostros y con los demás, presentar ideas, hablar de nuestros trabajos, disfrutar escuchando el de otros, ver cómo personas de ochenta y de veinte tienen cosas en común, y sentirse arropados por amigos que aman y practican este bello y difícil arte de escribir.
Un placer, un lujo hoy en día , con los tiempos que corren.

lunes 9 de noviembre de 2009

Gracias Cáceres

¿Quien dijo que escribiendo en los blogs no se alcanza la fama? Ahí va este reconocimiento público que me ha llegado. Con tesón y esfuerzo todo se consigue. Gracias Cáceres. Esto lo dejo aquí para mis futuros nietos.

http://caceresnews.com/main.php?id=76591245242711bbc08fd26912d85610

sábado 7 de noviembre de 2009

El domador



Tras leer el libro de Miguel Ortega Isla, con un par de meses de retraso sobre el horario previsto– o escribo, o leo, o barro pero todo a la vez aún no se hacerlo – no me queda más remedio que nombrarle Domador Mayor del Reino.
Miguel Ortega en su libro Historias increíbles nos plantea un juego, sin decirlo, en las que las normas están muy definidas. Del lector quiero: imaginación, paciencia, cultura y humor.
Quien no sea capaz de afrontar el libro con esas cuatro premisas bien claras, tal vez quede decepcionado. Pero quien le admite el reto va a estar obligado a rendir pleitesía al autor y admitir que está frente al Domador de las Exclamaciones.
En el momento menos pensado te arranca un Oh de admiración porque sus palabras son las justas y su significado concreto. En otro, la exclamación que te sale del alma es Uff, de sentimiento, al tiempo que tratas de contener una lágrima. Más adelante , o más atrás, que el orden casi no importa, te lleva hasta el Ah, porque te ha envuelto con su historia, te ha llevado por su camino, y te ha dejado donde el quiere. No menos veces te para instantáneamente en el ¿Y? Pero Miguel Ortega, sabe que es sólo una décima de segundo Porque al darle una vuelta al relato, aparece frente al lector un abanico impensable de posibilidades capaces de mantener la cabeza en ebullición durante varios días.
Y a todo esto, te controla la sonrisa, la hace aparecer y desaparecer con la agilidad de un prestidigitador. Este libro, Historias Increíbles, de Miguel Ortega Isla, está espolvoreado con relatos de todo tipo que consiguen, tras llegar a la última página, hacerte exclamar un placentero Hummm.

lunes 2 de noviembre de 2009

Cena perfecta

De vez en cuando caigo en la tentación del reto. Mila Aumente me dedicó un relato (podéis leerlo en la siguiente dirección http://milaaum.blogspot.com/2009/09/la-telarana.html y quiero compensarla, que vea que la entiendo. Cena perfecta sólo se comprende leyendo antes el de Mila. Santiago Solano tiene que estar feliz con estos cruces. Seguro que presenta otro.

A Mila Aumente

La cena fue perfecta: centollo, gambas, ostras,…¡Hacía tanto tiempo! Julia estaba maravillosa. Él la miraba arrobado. Seguía enamorado. Y más aún viendo que Julia lucía esa sonrisa franca y fresca que en su momento, hacía más de veinte años, le sedujo. No había perdido ni un ápice de su encanto. Verla feliz, sólo por eso valía la pena este momento.
Al final de la cena les ofrecieron un licor. Brindaron. Julia estaba elegante, sensual y guapísima. Vicente sintió una punzada de deseo. Pidió la cuenta y tras salir a la calle cogió a su mujer por la cintura, se le acercó al oído y le susurró: ¿Vamos a casa? Ella se hizo un mohín de disgusto: Para un día que salimos no pienso volver tan pronto. ¡Vamos a tomar una copa!
Al entrar en el pub, Vicente vio como algunas miradas de deseo se detuvieron en Julia. No le extrañó. La belleza de ella era digna de elogio. Y además, sólo ella sabia entrar en un local de aquella manera, sin mirar pero marcando territorio, sin fijarse en nadie pero sabiéndose admirada. A Vicente le encantaba despertar cierta envidia. Pidieron unas copas. Aquella bebida le supo a gloria. Pensó que hacía mucho tiempo, tal vez demasiado, que no se habían dado un momento de descanso para ambos. El trabajo, la crianza de los niños, enfermedades de sus respectivos padres, y un constante deseo de ahorro para hacer frente a la hipoteca, al coche, y al futuro. Julia con el dinero era extremadamente cautelosa, previsora y él, más manirroto, admiraba su capacidad de sacrificio. En algún momento el grifo del gasto se mantuvo cerrado. Gracias a ella, por su constancia, por su inflexibilidad, habían podido afrontar ciertos momentos difíciles ya superados…
- ¡Hola Julia, Vicente…!
Ambos se alegraron al saludar a un grupo parejas, todas conocidas, que acababan de entrar en el local. El barullo fue en aumento. Risas, conversaciones cruzadas y copas. Vicente estaba en una nube. Desde luego sabía que era por efecto del alcohol. Tanto tiempo sin salir a tomar una copa pasaba factura. Pero la sensación era buena. No tenía ganas de hablar así que se dedicó a admirar a su esposa. La vio hablar con otros, moverse por el local como si fuera la dueña. Julia, de vez en cuando, pasaba cerca de él. Y Vicente, sentado en el taburete frente a la barra, se dejaba rozar por ella. Casi como si fueran desconocidos. ¡Dios, como le excitaba esa aproximación! De nuevo, con voz susurrante, aprovechando la cercanía, le susurró al oído ¿Vamos a casa? Julia le hizo un guiño al tiempo que le decía que no con la cabeza. Bueno, pensó Vicente, ella está feliz, yo también,…, ¡camarero una copa!
Fueron dos más. Ahora sí que el mundo ya no giraba alrededor de Julia, sino de él. El alcohol actuaba en Vicente como un columpio, sin grandes vaivenes pero sin estabilidad. El único punto de nexo a la tierra lo encontró agarrando el taburete con ambas manos. Estaba alegre pero tocado por los cubatas. De vez en cuando miraba a Julia, y sus miradas coincidían. Ella era feliz, él por tanto, también. Suficiente.
Sería las cinco de la mañana cuando llegaron a casa. La verdad es que al ponerse el pijama se sintió reventado. Hacía muchísimo tiempo que no trasnochaba así. Julia se fue a cambiar al cuarto de baño. Él, con más precaución de lo habitual, se dejó caer en la cama. Empezó a recordar cada segundo de tan maravillosa noche...
Se despertó. Miró el reloj, eran las once de la mañana. ¿Desde cuando no amanecía a esas horas? Vio a su lado a Julia. Allí estaba, dormida, tan hermosa…deslizó su mano bajo las sábanas y acarició la espalda de su mujer. Sintió un fuerte deseo. Se acercó un poco más a ella, por si estaba despierta o a punto de hacerlo. Tal vez ahora sería un buen momento para amarla con la pasión contenida de la noche anterior. Julia emitió un gruñido, ese que Vicente conocía como de rechazo. Comprendió que no era el momento y se levantó de la cama. Miró a Julia, le lanzó un beso al aire y sonrió. Ella necesitaba descansar. Tal vez mañana...

domingo 25 de octubre de 2009

Virus A


Vuelvo, poco a poco, ahí va.


VIRUS A


Respiró tranquilo. En el diario televisivo de máxima audiencia anuncian que la campaña de vacunación contra el virus A ha comenzado.
Vio como la gente, formando largas, agrupadas y ordenadas colas, esperaban su turno con paciencia y sin angustia. Todos recibirían su antídoto. En unos quince días la población se habría inyectado la ansiada vacuna. Esta vez sin errores.
Sintió un breve escalofrío al pensar en el error cometido veinte años atrás con el Sida. Entonces provocaron la enfermedad, alertaron a la población, se exigieron unas normas morales rígidas, se sembró el miedo y luego, cuando trataron de sujetar ese caballo desbocado no pudieron. Los científicos incumplieron su compromiso. Ellos tenían que haber encontrado rápidamente un remedio. Creían haberlo hecho. Pero pronto se dieron cuenta de que el Sida no tenía curación rápida. Ya era tarde. Murió mucha gente y no se alcanzó el objetivo. Aquel error se sigue pagando hoy en día con millones de muertos y con un coste ingente de medios materiales y humanos.
Pero aprendieron. El proceso se cambió para esta ocasión. La decisión fue que no se crearía una enfermedad artificial.


Revisó de nuevo el informe que durante los últimos cinco meses le acompañó a todas partes. Tanto por ser secreto como por la necesidad de no olvidar su contenido bajo ninguna circunstancia. Las pautas a seguir eran claras y debían cumplirse al pie de la letra. Allí estaban las firmas de los más altos mandatarios mundiales, todos. Ese documento era la prueba fehaciente de su conformidad. Sin excepciones.
Releyó las primeras páginas aunque casi las sabía de memoria. En el se decía que el mundo civilizado estaba cerca de la autoextinción. Pero no por el denostado cambio climático ni por una guerra local más o menos sino porque el nivel de violencia de las sociedades modernas era incontrolable. Los índices estaban desatados, los asesinatos ocurrían cada vez con mayor frecuencia y la agresividad iba en aumento. Antes, unas palabras fuertes o unos empujones podían cerrar la discusión. Ahora asomaban las pistolas o las armas blancas refulgían con todo su esplendor. Sin miedo a la autoridad, vuelve de nuevo la ley del más fuerte. Impera Talión: “Ojo por ojo y diente por diente”


Entre los mandatarios del G-20 se decidió poner remedio a esta situación. Ya no cabía más ley porque la legislación no daba más de sí. Las medidas represoras dejaban de dar resultados por muy estrictas que fueran. Decidieron actuar. Acordaron invertir en investigación y detectar las raíces del mal. El resultado fue que para el 40 % de la población la violencia tiene un componente genético, y que la administración de fluoxetina reducía los niveles de serotonina (neurotransmisor cerebral) hasta niveles adecuados. Este remedio no servía para las personas de máxima violencia, pero para esos reservaban las cárceles.
Entre el resto de población, la reducción de un 10% del nivel de agresividad llevaría las estadísticas a 50 años atrás, suficiente para la gobernabilidad de un país.

Por eso decidieron administrar Fluoxetina a toda la población. La excusa, la existencia de un virus al que llamaron gripe A. La mentira era muy fácil de difundir. Todos los medios de comunicación se concentraron el número de muertos en todo el mundo, casi con nombres y apellidos. No los porcentajes, que quedaban ajenos y lejanos al entender de la población. Decidieron hacer especial hincapié en un país. Así el miedo sería real, cercano, posible. Paralizaron ese país. Acordaron que cualquier muerte que se produjera allí por causas no definidas, se atribuiría al Virus A. Bombardearon con imágenes de los familiares, contaron sus vidas, alertaron en titulares sobre esta ficticia pandemia. Doscientos muertos en dos meses fue suficiente.
Hoy comienza la vacunación La población demanda el remedio. Hay que prevenir una segunda dosis de la vacuna. Empezamos por las madres gestantes, los mayores y los cuerpos de seguridad y funcionarios públicos. Estos últimos nos ayudarán a estabilizar la situación En tres meses tendremos resultados.

sábado 10 de octubre de 2009

El verbo

Tal y como comenté en el post anterior, a mis alumnos de frontenis les recomiendo antes de cada tanto que sin prisa, pero sin pausa, paren, piensen y saquen. Es algo que estoy haciendo después de un año vertiginoso, para bien, en muchos aspectos.
Después de parar –cosa que ya he hecho – viene el pensar. Ahí estoy ahora. Para no tomar caminos equivocados, miro atrás revisando un poco la senda recorrida. Y gracias a que tengo el blog, que me recuerda muchas cosas que estaban ya en el cajón del olvido, puedo sumergirme en los inicios.
Cuando comencé esta tarea, por cierto agotadora pues te exige continuidad para que el proyecto tenga consistencia, lo hice destacando la sorpresa que me producía encontrar palabras nuevas. Así incorporé algunas que iba encontrando en mi periplo lector. La verdad es que fueron pocas pues la vorágine del blog, o las ganas de contar cosas, hacen que te desvíes del camino inicialmente marcado.
Estas vueltas atrás que periódicamente realizo, aunque siempre pensando en el adelante, me dan sorpresas. Y al final me llevan por donde yo aún no estaba mentalizado a transitar.
El otro día, me enviaron un e-mail en el que aparecía la palabra acezar (de hecho en el texto en Word que estoy escribiendo me la subraya en rojo). No la conocía. Su significado es jadear. Me llamó la tención tanto, que se me quedó grabada. Días más tarde, cuando estaba leyendo una novela larga, haciendo un gran esfuerzo porque hace mucho que no leo en papel, me encontré de nuevo con esta palabra. Y pensé en que el inicio fue el verbo, no sé porqué. .
Todo esto son marcas en el camino que me señalan la lectura, la novela, el conocimiento. Así que en esas estoy, leyendo de nuevo, buscando de nuevo, pensando otra vez, hasta no se sabe cuando.